Torrent Sábado, 4 de abril de 2026
La ciudad de Torrent vivió ayer uno de los momentos más solemnes y visualmente impactantes de su calendario litúrgico. La Procesión General del Santo Entierro, cita ineludible y epicentro espiritual de la Semana Santa torrentina, tomó las calles del casco histórico en un despliegue de sobriedad que congregó a miles de fieles y visitantes en una jornada marcada por el respeto y el recogimiento.
El inicio de la marcha: Del Museo a las calles
El reloj marcaba la hora prevista cuando las puertas del Museo de la Semana Santa se abrieron para dar paso al inicio de la comitiva. Lo que siguió fue una de las procesiones más extensas y representativas que se recuerdan, contando con la participación unánime de todas las hermandades y pasos que componen la rica imaginería de la localidad.
El itinerario, diseñado para abrazar el corazón de Torrent, recorrió las arterias principales y los rincones más emblemáticos del centro. Desde la salida, el flujo de túnicas y el rítmico sonido de los tambores velados acompañaron el paso por la Avenida Padre Prudencio Palmera y Fray Luis Amigó. Al llegar a la Plaza Mayor, el ambiente se tornó especialmente denso; el silencio solo era interrumpido por el rachear de los costaleros y el eco de las marchas fúnebres que envolvieron el paso de las imágenes por las calles Maestro Giner y Santo Tomás.
Un recorrido por la historia y la identidad
A medida que la tarde avanzaba hacia la noche, la procesión se adentró en el tramo de Gómez Ferrer y Obispo Benlloch, donde los vecinos se agolparon en los balcones para presenciar el desfile de los misterios de la Pasión. El contraste entre la modernidad de la Avenida al Vedat y el sabor añejo de las calles Ejército Español, la Plaza San Jaime y las estrecheces de la calle Toledo y Calvario, subrayó la dualidad de una ciudad que sabe mantener vivas sus tradiciones en pleno siglo XXI.
Cada hermandad portó con orgullo sus estandartes y sus pasos, meticulosamente ornamentados para la ocasión, reflejando el trabajo de todo un año de preparación que ayer alcanzó su punto culminante.
Presencia institucional y civil
El cierre del cortejo procesional mantuvo la jerarquía y solemnidad que exige el protocolo del Viernes Santo. Tras la imagen de la Hermandad de la Virgen de los Dolores, que cerraba los pasos de la Pasión con su característico manto de luto, se situó la presidencia oficial.
El protagonismo recayó en la Reina del Encuentro y Ángel de la Resurrección, Mª Inmaculada Puchades Vallejo, quien desfiló con elegancia y serenidad flanqueada por sus camareras, Marta Furió y Alexa Company. Junto a ellas, la representación institucional estuvo encabezada por la alcaldesa, Amparo Folgado, acompañada por los miembros del equipo de gobierno y la corporación municipal. Tampoco faltaron las autoridades religiosas y la directiva de la Junta Central de Hermandades de Semana Santa, cerrando así un bloque de gran relevancia social para el municipio.
La Adoración: El clímax de la jornada
El destino final de la marcha fue la Parroquia de Monte Sión. Una vez que la cruz de guía alcanzó el templo, se dio paso a uno de los momentos más íntimos y espirituales de la noche. En el interior de la parroquia, se llevó a cabo el solemne acto de Adoración al Cristo Yacente.
La entrada de las imágenes del Santo Sepulcro y la Virgen de los Dolores en el recinto sagrado, escoltadas por fieles y autoridades, produjo un silencio sepulcral que solo se quebró con las oraciones finales. Fue un momento de introspección donde los presentes pudieron mostrar sus respetos ante la imagen de Cristo, culminando así las horas de procesión con un acto de recogimiento profundo.
El preludio de la alegría
Con la finalización de este acto, Torrent puso fin a una intensa jornada donde la devoción, el silencio y la tradición fueron los protagonistas absolutos. Tras una semana frenética de procesiones, traslados, estruendo de tambores y encuentros emocionantes, la ciudad despertó hoy en una calma relativa.
Este vacío sonoro y la tranquilidad que ahora reina en las calles no es más que la antesala del júbilo. Torrent permanece ahora a la espera del Encuentro Glorioso del Domingo de Resurrección. Tras el luto de ayer, la ciudad se prepara para el estallido de luz y alegría que pondrá, mañana, el broche de oro definitivo a su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Autonómico.






















