VALENCIA – El campo valenciano respira con cautela, pero no baja la guardia. Tras la publicación hoy en el Diario Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) de las ayudas destinadas a la cosecha en verde, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha querido mostrar su satisfacción por el cumplimiento de esta reivindicación histórica. Sin embargo, la organización advierte que esta medida es insuficiente para frenar la sangría económica que sufren los viticultores y ha instado al Gobierno de España a actuar con la misma determinación que el Ejecutivo francés, solicitando formalmente la aplicación del Paquete del Vino de la Unión Europea.
La situación del sector es crítica. La combinación de unos precios en origen hundidos, que a menudo no alcanzan a cubrir los costes de producción, y una coyuntura internacional marcada por la inestabilidad, ha puesto a las explotaciones vitivinícolas de la Comunitat Valenciana en una posición de vulnerabilidad extrema.
La cosecha en verde: un alivio condicionado
La medida aprobada por la Conselleria de Agricultura busca, en teoría, recobrar el equilibrio entre la oferta y la demanda. Al destruir los racimos antes de su maduración, se reduce el excedente de vino en el mercado, lo que debería traducirse en una mejora de los precios percibidos por el agricultor.
Jacinto Murciano, responsable de la sectorial del vino de AVA-ASAJA, ha sido tajante al respecto: «La cosecha en verde era una pieza clave para tratar de sanear un mercado donde los precios están tan hundidos que no cubren los crecientes costes de producción». No obstante, el entusiasmo de la asociación está empañado por la letra pequeña de la convocatoria.
La organización agraria ha señalado dos deficiencias graves en el cálculo de las ayudas que podrían penalizar injustamente a los productores:
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Cambio de criterio administrativo: Por primera vez, los importes no se calcularán por la totalidad de la explotación, sino por parcelas individuales, lo que complica la gestión y reduce la cuantía final.
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El lastre de la sequía y la DANA: La compensación por pérdida de ingresos se basa en el rendimiento medio de los últimos tres años. Dado que 2023 y 2024 fueron años de mermas históricas debido a fenómenos climáticos extremos, la media resultante es artificialmente baja y no refleja el potencial real de la cosecha actual.
El «espejo francés» y las exigencias al Ministerio
Mientras la Generalitat ha movido ficha, AVA-ASAJA dirige ahora su mirada hacia Madrid. La asociación afea al ministro de Agricultura, Luis Planas, su falta de iniciativa en comparación con otros Estados miembros. El ejemplo más claro es Francia, donde la Comisión Europea ya ha autorizado el uso de 40 millones de euros (bajo el reglamento delegado 2026/744) para la destilación de crisis de vinos tintos y rosados.
Esta medida permite retirar del mercado grandes volúmenes de vino para convertirlos en alcohol industrial, aliviando el stock acumulado que presiona los precios a la baja. AVA-ASAJA exige que España no se quede atrás y active los mecanismos previstos en el Paquete del Vino de la UE, la reforma más ambiciosa del sector en la última década.
«No podemos permitir que nuestros viticultores compitan en desventaja. Si Francia utiliza fondos europeos para rescatar su sector, el Gobierno español debe hacer lo propio con herramientas como el arranque voluntario o las ayudas a la inversión», señalan desde la asociación.
Un escenario de «tormenta perfecta»
La urgencia de estas medidas se justifica en un contexto de costes disparados. La persistente inestabilidad en Oriente Medio ha encarecido significativamente el precio de los carburantes y los fertilizantes, insumos básicos para el viticultor. A esto se suma una burocracia que la organización tilda de «excesiva» y problemas endémicos que el Gobierno central no termina de atajar:
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Plagas y enfermedades: La falta de soluciones químicas y biológicas eficaces está mermando la sanidad vegetal de los viñedos.
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Fauna salvaje: La superpoblación de especies como el jabalí o el corzo causa daños millonarios cada campaña.
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Cambio climático: La necesidad de ayudas para la mitigación y la investigación de nuevas enfermedades es ya una cuestión de supervivencia.
El futuro del sector
El sector vitivinícola valenciano se encuentra en una encrucijada. Aunque la cosecha en verde es un paso necesario, AVA-ASAJA insiste en que el Ministerio debe liderar una respuesta integral. Las demandas son claras: ayuda al arranque voluntario para aquellas explotaciones que ya no son viables, apoyo decidido a la investigación y, sobre todo, una voluntad política que equipare al agricultor español con sus homólogos europeos.
La resolución de esta crisis marcará el paisaje y la economía de las comarcas del interior de Valencia en los próximos años. Por ahora, los viticultores esperan que el mensaje enviado desde Valencia llegue con claridad a los despachos de Madrid antes de que el desequilibrio del mercado sea irreversible.















