VALENCIA – El barrio de Patraix no se rinde. Lo que comenzó como una chispa de indignación vecinal se ha transformado en un incendio social que amenaza con marcar un antes y un después en la planificación urbana de Valencia. El próximo jueves 23 de abril, las calles de este histórico distrito volverán a teñirse de luto simbólico con la celebración de una segunda “globotá negra”, una protesta dirigida específicamente contra la reconversión de los bajos comerciales de la calle Calamocha en un complejo de coliving.
La movilización, organizada por la plataforma Vive Safranar y apoyada por diversas asociaciones vecinales, busca frenar lo que consideran un «caballo de Troya» de la especulación. El proyecto en cuestión, ubicado en los números 14, 16, 18 y 20 de la calle Calamocha y su intersección con Ramón de Castro, pretende implantar 15 apartamentos bajo una modalidad de alojamiento de media estancia.
Un símbolo de resistencia: de febrero de 2025 a la actualidad
La elección del formato de la protesta no es casual. En febrero de 2025, el barrio ya hizo historia con una acción inédita: cientos de globos negros estallaron frente al Residencial Nicet Patraix. Bajo el lema «Stop a los bajos turísticos. Ayúdanos a pinchar el globo de la especulación», los residentes denunciaron la proliferación de 24 apartamentos turísticos en la Avenida José Roca Coll.
Aquella imagen de los globos negros pinchándose al unísono se convirtió en el emblema de la resistencia local. Hoy, poco más de un año después, el vecindario recupera este símbolo para denunciar lo que perciben como una estrategia de «mutación» de las promotoras para esquivar las restricciones municipales.
«No es solo una protesta por el ruido o la convivencia; es una lucha por el alma del barrio. Queremos vecinos que compren el pan y saluden por la mañana, no maletas rodando cada semana por nuestras aceras», afirma uno de los portavoces de la plataforma.
La metamorfosis del proyecto: de uso turístico a coliving
El conflicto en la calle Calamocha tiene un trasfondo administrativo complejo. Según los datos recabados, la empresa promotora, Marina Nou Fontana —con una trayectoria consolidada en desarrollos vinculados al sector turístico—, solicitó originalmente una licencia para apartamentos vacacionales.
Sin embargo, el endurecimiento de la normativa local y la moratoria municipal que limita las licencias turísticas en Valencia bloquearon sus planes iniciales. Ante este muro burocrático, la empresa ha optado por redefinir el proyecto como un coliving. Este modelo permite estancias a partir de 11 días y ofrece espacios compartidos, una figura legal que, según los vecinos, actúa como un «coladero» para seguir explotando el suelo residencial con fines mercantiles en lugar de habitacionales.
| Característica | Modelo Tradicional (Alquiler) | Proyecto Coliving Calamocha |
| Duración | Larga estancia (años) | Media estancia (desde 11 días) |
| Perfil | Familias / Residentes fijos | Nómadas digitales / Temporeros |
| Impacto | Estabilidad comunitaria | Alta rotación de ocupantes |
| Uso del suelo | Residencial convencional | Residencial con servicios (Bajos) |
El temor a la «turistificación» invisible
Para los residentes de Patraix, el coliving no es más que una variante de la gentrificación que ya ha desplazado a miles de personas del centro de las ciudades. Temen que la transformación de los bajos comerciales en viviendas de alta rotación degrade la vida de barrio, elimine el comercio de proximidad y encarezca los precios del alquiler para los jóvenes de la zona.
La comunidad insiste en que Patraix es un barrio de «comunidades que se conocen por su nombre». La introducción de 15 unidades de alojamiento en una sola manzana supone, a su juicio, un punto de inflexión irreversible. El temor es que, si este proyecto prospera, se siente un precedente para que el resto de bajos vacíos del barrio sigan el mismo camino, convirtiendo a Patraix en un «hotel horizontal».
Cita con la movilización
El acto del próximo jueves se prevé masivo. Los organizadores han hecho un llamamiento no solo a los vecinos directamente afectados, sino a toda la ciudadanía de Valencia que se sienta identificada con la crisis de la vivienda.
La «globotá negra» servirá para exigir al Ayuntamiento de Valencia medidas más contundentes que impidan el uso de la figura del coliving como herramienta para burlar las moratorias turísticas. En un contexto donde el acceso a la vivienda es la principal preocupación social, Patraix se erige nuevamente como el termómetro de una ciudad que se debate entre el progreso económico vinculado al visitante y el derecho a la ciudad de sus propios habitantes.
La cuenta atrás para el 23 de abril ha comenzado, y el estallido de los globos negros volverá a recordar que, en Patraix, la paz social no se vende.
















