Viveros late al ritmo de las letras y de los autores y autoras valencianos
El sol de primavera se filtra entre las copas de los árboles de los Jardines de Viveros, proyectando sombras alargadas sobre las hileras de casetas blancas que, un año más, conforman el epicentro cultural de la ciudad.
La 61ª edición de la Feria del Libro de Valencia no es solo una cifra en el calendario; es la consolidación de un espacio de resistencia y celebración para el sector editorial valenciano. En un mundo cada vez más digitalizado, el tacto del papel y el encuentro cara a cara entre autor y lector cobran una dimensión casi litúrgica en el cauce del Turia.
Este año, la feria respira un aire de renovación. Con una afluencia de público que amenaza con batir récords y una programación que abraza desde la literatura infantil hasta los ensayos más sesudos, el certamen se confirma como el pulmón literario del Mediterráneo. Sin embargo, más allá de los grandes best-sellers internacionales, el verdadero corazón de esta edición late con fuerza gracias a la creación local.
Entre los cientos de autores que estos días firman ejemplares, tres nombres han logrado captar la atención de la crítica y del público por la profundidad y originalidad de sus propuestas están los valencianos Eva Ruano Corral, Gregorio Muelas y Francisco José Arnau Vives.
Eva Ruano Corral: La historia de los ángeles músicos de ‘Arcís 1469’
Si hay una obra que ha sabido capturar la esencia histórica de nuestra ciudad en esta feria, esa es, sin duda, «Arcís 1469», de la Editorial Samaruc. Su autora, Eva Ruano Corral, con su novela histórica, ha conseguido que el lector conozca una historia fascinante del siglo XV valenciano: los ángeles músicos renacentistas del altar mayor de la Catedral de Valencia.
Arcís 1469 no es sólo una novela; es un viaje a nuestra historia. La trama nos traslada a una Valencia efervescente, en pleno Siglo de Oro, donde el poder, la religión y los secretos se entrelazan en un baile peligroso. Ruano Corral demuestra una capacidad documental asombrosa, pero no cae en el error de la exposición académica árida. Al contrario, utiliza el rigor histórico, con diálogos ágiles, como el lienzo sobre el que pinta una trama de suspense que mantiene al lector en vilo.

En el centro de la historia el joven oficial de pintor, Arcís— se convierte en el observador y testigo del incendio de la catedral de mayo de 1469 y de la llegada de los diferentes pintores italianos que intentarán recuperar el explendor de las pinturas con un nuevo estilo pictórico: el renacimiento.
La narrativa de Eva Ruano es elegante y precisa, con una sensibilidad especial para describir los ambientes de la Valencia medieval: desde el bullicio del Mercado hasta la entrada a la ciudad del Cardenal Don Roderic de Borja, obispo de la catedral y Cardenal en Roma. En esta 61ª edición, su caseta se ha convertido en un punto de peregrinaje para aquellos que buscan una lectura que combine el entretenimiento con el poso cultural.
Gregorio Muelas: El orden en el desorden de ‘Caos I y Caos II’
Cambiando radicalmente de registro, nos encontramos con la obra del saguntino Gregorio Muelas, un autor cuya versatilidad parece no tener límites. En esta Feria del Libro, Muelas presenta un proyecto ambicioso y profundamente intelectual: el díptico formado por «Caos I» y «Caos II».
En «Caos I: El águila y la cruz», el autor valenciano nos traslada con una precisión quirúrgica al siglo III d.C., una época de convulsiones y sombras conocida como la «Anarquía Militar». La trama nos sitúa en un imperio que se resquebraja: mientras el rudo Maximino el Tracio ocupa el trono, los godos cruzan el Danubio y la guerra civil amenaza con devorarlo todo. Muelas no se limita a la crónica bélica; profundiza en el choque telúrico entre la vieja tradición pagana de Roma y el imparable ascenso del cristianismo. Es un relato de supervivencia donde los símbolos del águila y la cruz luchan por el alma de un mundo que se apaga.

La saga continúa con la misma intensidad en «Caos II: La templanza del emperador». En este segundo volumen, la narrativa se expande para explorar la figura de Decio, un emperador que intenta restaurar el orden y las antiguas virtudes romanas en medio de un caos absoluto. La obra disecciona las persecuciones religiosas y la fragilidad del poder en una frontera acechada por los bárbaros. Gregorio Muelas demuestra aquí una madurez narrativa envidiable, logrando que el lector sienta el peso de la púrpura imperial y la angustia de un tiempo donde la moderación (la templanza) parece ser el único refugio frente a la barbarie.
Con este díptico, Muelas se consolida como un maestro de la novela histórica con alma clásica. Sus páginas en la feria han atraído a aquellos lectores que buscan entender el presente a través de las grietas del pasado, confirmando que la historia de Roma, cuando se cuenta con la pasión y el rigor de este autor, sigue más viva que nunca en los Jardines de Viveros.
Francisco José Arnau Vives: Las piedras y las cenizas de ‘KAOS’
Cerrando este triunvirato de talento local, llegamos a Francisco José Arnau Vives y su obra «KAOS».
La saga, compuesta por volúmenes como «KOS: Grabado en las piedras» y «KOS: La calle de las cenizas», es una incursión valiente en una literatura de corte existencial y distópico, dotada de una plasticidad casi cinematográfica. En Grabado en las piedras, el autor nos sumerge en una atmósfera densa y magnética, donde el destino y la identidad se entrelazan en un entorno que parece suspendido en el tiempo. Arnau Vives utiliza una prosa afilada, diseñada para diseccionar las emociones más crudas de sus personajes, quienes se ven empujados constantemente hacia los márgenes de su propia realidad.

En La calle de las cenizas, Arnau Vives nos traslada a la Valencia de 1944, un escenario de posguerra convertido en nido de espías y refugio para la presencia nazi en España. A través de una trama de suspense visceral, el autor recorre lugares emblemáticos —desde el puerto de Valencia hasta la misteriosa Casa de los Gatos en el barrio del Carmen— para tejer una red de secretos que vinculan a la capital del Turia con el Tercer Reich.
La pericia de Arnau reside en su capacidad para mezclar el rigor de la crónica negra con una atmósfera asfixiante, donde el protagonista, envuelto en una espiral de violencia y misterio, debe desenterrar una verdad que podría cambiar el rumbo de la historia.
Un balance de esperanza para la cultura valenciana
La presencia de figuras como Eva Ruano Corral, Gregorio Muelas y Francisco José Arnau Vives en la 61ª Feria del Libro de Valencia es el mejor indicador de la salud de nuestras letras. Sus obras, tan distintas entre sí en género y estilo, comparten un nexo común: la calidad literaria y la valentía de proponer universos propios desde la periferia de los grandes grupos editoriales nacionales.
La feria continúa su curso bajo el cielo de Viveros. Los niños corren con sus cuentos bajo el brazo, los estudiantes buscan ediciones de bolsillo y los coleccionistas rastrean esa joya firmada por su autor favorito. Pero, por encima de todo, lo que queda tras pasear por esta edición es la certeza de que Valencia sigue siendo una ciudad de libros.
Si todavía no han tenido la oportunidad de acercarse, háganlo. Busquen a estos autores, déjense seducir por el misterio de Arcís 1469, reflexionen con la profundidad de los Caos de Muelas y déjense arrollar por la energía de KAOS. Porque en un mundo que a veces parece desmoronarse, la literatura sigue siendo el único refugio capaz de darnos las respuestas que ni siquiera sabíamos que estábamos buscando.
Valencia lee, y mientras lo haga, habrá esperanza. Nos vemos en los libros.
















