Con la subida de las temperaturas y la llegada del buen tiempo, el Ayuntamiento de Valencia ha puesto en marcha nuevamente el sistema de refresco mediante nebulización de agua en la plaza de la Reina, una medida diseñada para mejorar el confort de vecinos y visitantes durante los meses más cálidos del año.
Difusores de agua activos en las horas de mayor calor
Desde este miércoles, los difusores funcionarán diariamente en la franja horaria de mayor incidencia térmica, entre las 12:00 y las 16:00 horas, ayudando a reducir la sensación de calor en uno de los espacios peatonales más transitados del centro histórico.
Este sistema fue incorporado durante la remodelación integral de la plaza de la Reina y se activa cada año cuando Valencia comienza a registrar temperaturas elevadas y altos niveles de humedad ambiental.
Una medida para mejorar la comodidad y prevenir golpes de calor
El objetivo principal de esta iniciativa municipal es hacer más agradable la estancia en la plaza, especialmente durante primavera y verano, cuando el calor puede resultar especialmente intenso en superficies urbanas.
Además, el sistema cobra especial importancia en episodios de altas temperaturas u olas de calor, ya que contribuye a prevenir problemas asociados al calor extremo, como mareos, agotamiento o golpes de calor.
Ocho fuentes refrigeradas gratuitas para vecinos y turistas
La plaza de la Reina dispone también de ocho fuentes de agua refrigerada distribuidas por el entorno, donde cualquier persona puede beber directamente o rellenar su botella de forma totalmente gratuita.
Estas fuentes complementan el sistema de nebulización y convierten este espacio emblemático de Valencia en una zona más preparada para soportar las altas temperaturas, ofreciendo un servicio especialmente valorado tanto por residentes como por turistas.
Valencia adapta sus espacios públicos frente al aumento de temperaturas
La activación de este sistema refleja la apuesta del Ayuntamiento por adaptar los principales espacios urbanos a las nuevas condiciones climáticas, mejorando la calidad de vida y reforzando la protección ciudadana frente al calor.
En una ciudad como Valencia, donde los meses cálidos cada vez se prolongan más, este tipo de infraestructuras se consolidan como soluciones prácticas para hacer frente a los efectos del cambio climático en el entorno urbano.
















