Valencia.13.05.2026
El próximo domingo 17 de mayo el patrimonio medieval de Alpuente se convierte en epicentro cultural con una jornada de inmersión histórica liderada por la Muy Ilustre Hermandad de Hijosdalgo del río Ubierna e Infanzones de Vivar del Cid, la que fundara Diego Laínez, padre del Cid en el siglo XI. La villa, que desde el pasado 25 de abril luce con orgullo el sello de ‘Los Pueblos Más Bonitos de España’, retrocede casi mil años en el tiempo para hacer posible desde el Ayuntamiento que pueda recibir la visita de la histórica Hermandad y sus mesnadas en un encuentro singular bajo el lema «En las Fronteras del Cid».
Un viaje a la frontera medieval
El objetivo de esta jornada no es solo turístico, sino de una profunda inmersión histórica. La figura del Campeador, cuyo peso en las fronteras orientales y su relación con las taifas de la época marcaron el devenir de la península, será el hilo conductor. A las 10:30 horas, el Salón Consistorial del siglo XVI acogerá la conferencia «Alpuente en el s. XI, frontera entre el Islam y la Cristiandad. El pacto del Cid con la Taifa de Alpuente«, a cargo del arquitecto Antonio Vela Masó, sin duda un reclamo para todos los amantes de la historia y de la tradición que deseen entender el papel clave de este enclave serrano. Tras ella, la Hermandad oficiará una solemne ofrenda floral a la Virgen de la Piedad, seguida de una eucaristía en la iglesia que corona la villa, construida sobre lo que antes fue una antigua mezquita. El trazado de las calles, su castillo de origen andalusí y el recinto amurallado servirán de escenario natural para recrear el ambiente de frontera que define la identidad de Alpuente con el paseo cultural que le seguirá: “La villa de las siete puertas».
La reciente inclusión de Alpuente en la red de ‘Los Pueblos Más Bonitos de España’ ha puesto el foco sobre una joya del interior valenciano que ofrece mucho más que historia militar. Los viajeros que visiten el municipio estos días no solo se encontrarán con el Cid, sino también con un entorno natural privilegiado, huellas de dinosaurios que han hecho famoso su museo paleontológico y una serenidad que invita a descubrir el estilo de vida pausado del Alto Turia.



















