VALENCIA. — Aitana ha vuelto a demostrar por qué ostenta el título de la gran princesa del pop en español. La artista catalana ofreció anoche un espectacular concierto en el Roig Arena de Valencia ante más de 16.000 entregados seguidores, en la primera de las dos citas programadas en el recinto valenciano tras haber agotado rápidamente todas las localidades.
Una marea azul toma los alrededores del recinto
Desde horas antes de que se encendieran las luces del escenario, los alrededores del Roig Arena se transformaron en un hervidero de emociones. Una auténtica marea de fans, vestidos con tonalidades azules y complementos de estrellas, tomó los accesos del recinto. La estética no era casual: el color rinde homenaje a Cuarto Azul, el último álbum de la cantante que evoca la habitación de su infancia y que vertebra esta nueva etapa musical, mientras que las estrellas se han convertido en el símbolo oficial de su aclamado himno, «Superestrella».
Un viaje íntimo y enérgico desde el «Cuarto Azul»
El arranque del espectáculo no pudo ser más teatral. Aitana hizo su aparición en el escenario recostada en la cama de ese conceptual «Cuarto Azul», dando inicio a una narrativa visual y musical muy cuidada. En cuanto sonaron los primeros acordes de «6 de febrero», el pabellón estalló en una ovación cerrada, inaugurando una velada cargada de intensidad por parte de un público que llevaba meses esperando este momento.
A lo largo del concierto, la intérprete catalana supo equilibrar a la perfección la energía de sus temas más rítmicos con la intimidad de sus composiciones más desnudas. El repertorio combinó grandes éxitos de su trayectoria como «Más», «Los Ángeles», «Mariposas» y «Formentera», con pasajes de alta carga emocional protagonizados por baladas de la talla de «Vas a quedarte» o «Cuando hables con él». Uno de los momentos más coreados de la noche fue el innovador dancebreak que fusionó su tema «Miamor» con el clásico «Toxic» de Britney Spears, una audaz propuesta sonora que encendió por completo la pista.
Un cierre por todo lo alto
La recta final del concierto se convirtió en una fiesta colectiva. El ritmo de «Las Babys» puso al Roig Arena a vibrar y a bailar en pie, sirviendo de antesala para un desenlace repleto de sorpresas. La emoción continuó con «La chica perfecta» —tema que originalmente comparte con la icónica Alaska— y la original puesta en escena de «Conexión psíquica».
Como no podía ser de otra manera, el broche de oro y el momento más esperado de la noche llegó con una enérgica e intensa interpretación de «Superestrella», coreada al unísono por los miles de asistentes.
La expectación no termina aquí. La magia del pop volverá a repetirse esta misma noche en el Roig Arena, donde otras 16.000 personas esperan ya para revivir un espectáculo que consolida el imparable fenómeno de Aitana.


















