La cuenta atrás ya ha empezado para miles de estudiantes valencianos que esta semana se enfrentan a la PAU. Bibliotecas llenas, repasos de última hora, nervios acumulados y una sensación compartida entre muchos jóvenes: miedo a quedarse en blanco o a no llegar preparados.
Sin embargo, psicólogos y especialistas recuerdan que la recta final no debe convertirse en una carrera agotadora. De hecho, estudiar más horas no siempre significa rendir mejor.
El gran error de las últimas horas: saturarse
Uno de los fallos más habituales antes de los exámenes de acceso a la universidad es intentar recuperar en dos días todo lo que no se ha estudiado durante meses.
Los expertos advierten de que la sobrecarga mental termina jugando en contra del alumno. El cerebro necesita pausas para consolidar información y mantener la concentración.
Realizar simulacros, repasar esquemas o hacer ejercicios prácticos puede ser útil, pero convertir los últimos días en maratones de estudio suele aumentar el agotamiento y la ansiedad.
Dormir bien puede valer más que estudiar dos horas extra
Muchos estudiantes sacrifican horas de sueño pensando que así aprovecharán mejor el tiempo. Sin embargo, descansar correctamente es fundamental para la memoria, la concentración y la capacidad de reacción durante el examen.
Dormir poco provoca fatiga mental, bloqueos y mayor dificultad para recordar conceptos básicos.
Los especialistas recomiendan mantener horarios relativamente estables y evitar grandes cambios de rutina justo antes de la PAU.
El exceso de café y bebidas energéticas puede empeorar la ansiedad
Otro clásico de estas fechas es el abuso de cafeína. Café, refrescos energéticos o estimulantes terminan disparando el nerviosismo en muchos alumnos.
Nutricionistas recuerdan que una alimentación equilibrada ayuda mucho más al rendimiento mental que cualquier “empujón” artificial de última hora.
Las recomendaciones pasan por:
- priorizar frutas, verduras y alimentos frescos
- mantenerse bien hidratado
- evitar ultraprocesados
- reducir bebidas excitantes
El objetivo es mantener el cuerpo estable y evitar picos de ansiedad o problemas digestivos justo antes de los exámenes.
Alejarse un rato de las pantallas también ayuda
Después de horas estudiando, muchos estudiantes siguen sobrecargando el cerebro consumiendo vídeos, redes sociales o información constante desde el móvil.
Psicólogos recomiendan introducir momentos de desconexión real. Pasear, hacer deporte suave o simplemente descansar sin pantallas puede ayudar más de lo que parece.
La actividad física moderada reduce tensión, mejora el sueño y ayuda a liberar estrés acumulado.
Compararse con otros estudiantes puede ser un problema
En los días previos a la PAU también aumentan las conversaciones sobre nervios, notas y sensación de inseguridad.
Aunque compartir emociones puede aliviar momentáneamente, algunos expertos advierten de que la ansiedad puede contagiarse fácilmente entre compañeros.
Escuchar constantemente frases como “no llego”, “me va fatal” o “voy a suspender” acaba reforzando el miedo colectivo.
Por eso recomiendan limitar conversaciones obsesivas sobre el examen y centrarse en mantener una rutina emocional más estable.
Qué hacer si te quedas en blanco durante el examen
Es probablemente uno de los mayores miedos de cualquier estudiante. Pero quedarse bloqueado unos segundos no significa haber suspendido.
Los especialistas aconsejan:
- respirar profundamente
- pasar temporalmente a otra pregunta
- recuperar el control poco a poco
- no obsesionarse con el bloqueo inicial
En muchos casos, volver más tarde a la pregunta permite recordar la información con mucha más claridad.
El papel de la familia también es clave
Psicólogos recuerdan además que la presión familiar puede influir mucho en el estado emocional del alumnado.
El mensaje más importante en estos días es separar la nota de la valía personal. Suspender un examen o no alcanzar una determinada carrera no define a nadie.
La PAU es importante, sí. Pero no es el final de nada.
Y aunque ahora parezca imposible verlo, dentro de unos años muchos estudiantes recordarán estos días con bastante menos dramatismo del que sienten hoy.
















