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Un ensayo clínico internacional con participación de la Universitat de Valéncia (UV) y el instituto INCLIVA demuestra la eficacia de combinar el fármaco elraglusib con la quimioterapia estándar.
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La terapia experimental reduce el riesgo de muerte en un 38 % y logra multiplicar por 40 las células del sistema inmune capaces de atacar al tumor.
VALÉNCIA. – Científicos de la Universitat de Valéncia (UV) y del Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, del Hospital Clínico Universitario de Valéncia, han formado parte de un hito internacional en la lucha contra el cáncer de páncreas. Un ensayo clínico de fase II ha demostrado que la incorporación de un nuevo fármaco, el elraglusib, a la quimioterapia habitual logra aumentar significativamente la supervivencia de los pacientes con adenocarcinoma ductal pancreático metastásico, el subtipo más común y agresivo de esta enfermedad.
Los esperanzadores resultados de esta investigación, en la que han colaborado instituciones de seis países, acaban de ser publicados en la prestigiosa revista científica Nature Medicine.
Un avance vital ante un pronóstico adverso
El cáncer de páncreas representa la cuarta causa de muerte por cáncer en la Unión Europea y la séptima a nivel mundial. Su diagnóstico llega tarde en la mitad de los casos, cuando ya existe metástasis, lo que reduce la supervivencia global media a apenas 7,2 meses, con solo un 22 % de pacientes que logran sobrevivir al primer año.
«Los tratamientos actuales son limitados, por lo que la búsqueda de nuevas opciones es vital», explica el doctor Andrés Cervantes, catedrático de la UV, director científico de INCLIVA y líder de la participación española en el estudio. La prestigio internacional de la Unidad de Ensayos Clínicos Fase I de INCLIVA fue, precisamente, lo que permitió al equipo valenciano formar parte del desarrollo original de esta terapia combinada.
Más meses de vida y un sistema inmune reactivado
El nuevo esquema terapéutico añade elraglusib a la combinación de quimioterapia estándar conocida como GnP (gemcitabina y nab-paclitaxel). El elraglusib actúa inhibiendo la enzima GSK-3β, una proteína clave que regula la multiplicación de las células tumorales.
Los datos del ensayo clínico arrojan tres conclusiones principales:
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Mayor supervivencia: El tratamiento añade una media de 2,9 meses de vida a los pacientes.
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Efecto duplicador: La tasa de supervivencia al año pasa del 22 % al 44 %.
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Menor riesgo: La terapia experimental logra reducir el riesgo de muerte en un 38 %.
Además del beneficio directo en el tiempo de vida, los investigadores descubrieron un inesperado «efecto escudo»: la combinación de fármacos logró multiplicar hasta por 40 las células citotóxicas del sistema inmunitario dentro del propio entorno del tumor. Estas células son las encargadas de destruir las amenazas cancerígenas, un fenómeno inmunomodulador que no se consigue cuando se aplica la quimioterapia sola.
Próximo objetivo: la aprobación europea
Respecto a la seguridad del tratamiento, el estudio detalla que los efectos secundarios más frecuentes fueron fatiga, neutropenia (bajada de glóbulos blancos) y alteraciones visuales. Sin embargo, los facultativos aclaran que los problemas de visión son transitorios —duran menos de una hora— y que la neutropenia no refleja una toxicidad dañina, sino que es un indicador de que el fármaco está expuesto y funcionando correctamente en el organismo.
«La combinación experimental es factible, bien tolerada y mejora la supervivencia», concluye el doctor Cervantes. Tras el éxito de esta fase, el reto de la comunidad científica es organizar un ensayo de Fase III (con una muestra de pacientes mucho mayor) que permita obtener la aprobación definitiva de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y llevar este tratamiento a la práctica clínica habitual.
















