MADRID.- El Grupo Cooperativo Español de Tratamiento de los Tumores Digestivos (TTD) ha marcado un hito en la oncología occidental. En el marco del prestigioso congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), el grupo ha presentado los resultados del estudio CR-SEQUENCE, un ensayo clínico de fase III que determina, por primera vez, cuál es el orden de administración de terapias dirigidas más beneficioso para los pacientes con el subtipo más frecuente de cáncer colorrectal avanzado.
La planificación estratégica desde el diagnóstico podría beneficiar a entre 3.000 y 5.000 pacientes españoles cada año.
El dilema del orden de los factores
Hasta la fecha, la comunidad científica no había establecido con claridad qué tratamiento era el idóneo para la primera línea ni cómo proceder en la segunda en pacientes con cáncer colorrectal metastásico (CCRm) de lado izquierdo y sin mutaciones en el gen RAS (conocido como RAS wild-type). Esto generaba una gran variabilidad en la práctica clínica diaria de cada hospital.
El objetivo de CR-SEQUENCE, en el que han participado más de 400 pacientes de 20 centros de España y Portugal, era resolver una pregunta sumamente práctica: ¿Es mejor empezar con un fármaco anti-EGFR y seguir con un anti-VEGF, o hacerlo al revés?
«En este tipo de pacientes, el orden puede ser importante para conseguir un control más precoz de la enfermedad. Estos datos ayudan a ordenar mejor la práctica clínica», explica el Dr. Ramón Salazar, jefe del Servicio de Oncología del Institut Català d’Oncologia (ICO) e investigador principal del estudio.
Resultados: Mayor control inicial y opciones de cirugía
El ensayo comparó de forma directa dos secuencias terapéuticas combinadas con quimioterapia estándar:
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Secuencia 1: Iniciar con panitumumab (anti-EGFR) y continuar con bevacizumab (anti-VEGF) tras la progresión.
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Secuencia 2: Iniciar con bevacizumab (anti-VEGF) y continuar con panitumumab (anti-EGFR).
Aunque el estudio no mostró diferencias significativas en su objetivo principal (la tasa de supervivencia libre de progresión a los 36 meses), comenzar con la estrategia anti-EGFR (Secuencia 1) demostró beneficios clínicos críticos.
«El estudio nos ofrece información clínicamente valiosa. Comenzar con anti-EGFR permite reducir antes y en mayor profundidad el volumen tumoral, algo que puede tener implicaciones en la evolución posterior», aclara el Dr. Salazar.
Hacia una medicina planificada y de precisión
Uno de los aspectos mejor valorados de este ensayo independiente es que obliga a los oncólogos a diseñar la estrategia a largo plazo desde el primer día, entendiendo que en el cáncer metastásico «cada decisión condiciona la siguiente».
El Dr. Alfredo Carrato, oncólogo médico del TTD y Catedrático Emérito de la Universidad de Alcalá, subraya el valor de la investigación:
«Este estudio contribuye a homogeneizar la práctica clínica porque obliga a pensar desde el inicio en toda la estrategia terapéutica del paciente, no solo en el primer paso. Nos permite avanzar hacia una medicina más planificada».
El futuro: Biopsia líquida
El ensayo no se limita a los datos estadísticos actuales. Los investigadores han recogido muestras de sangre de los participantes en diferentes etapas para analizar el ADN tumoral circulante (ctDNA). El objetivo final es utilizar la biopsia líquida para lograr una «hiperselección molecular»; es decir, identificar mediante biomarcadores qué pacientes exactos responderán mejor a cada secuencia de tratamiento.
Aunque el seguimiento de los pacientes continúa abierto, los datos preliminares ya muestran una tendencia favorable en la supervivencia global para quienes iniciaron el tratamiento con anti-EGFR.
















