La cancelación de la segunda jornada del Festival de Les Arts continúa generando indignación entre cientos de asistentes, que ahora estudian emprender acciones legales para reclamar la devolución íntegra del importe de las entradas y abonos.
Además de la suspensión de los conciertos del sábado, numerosos asistentes critican las limitaciones de sonido registradas durante la jornada del viernes, marcada por las restricciones acústicas impuestas tras la sentencia judicial relacionada con el ruido en el entorno de la Ciutat de les Arts i les Ciències.
“Se escuchaba más al público que a los artistas”
Un grupo de afectados ha comenzado a organizarse a través de redes sociales, especialmente mediante un perfil creado en Instagram para reunir testimonios, recopilar pruebas y coordinar posibles reclamaciones conjuntas.
Los asistentes consideran que las limitaciones de volumen impidieron disfrutar de los conciertos con normalidad.
“Se escuchaba más el murmullo del público que a los propios cantantes”, asegura uno de los impulsores de la iniciativa, que califica la experiencia como “una gran decepción”.
“Pagar una entrada para un festival de música y no escuchar bien la música es sencillamente una estafa”, denuncian algunos afectados.
Reclaman gastos de alojamiento, viajes y entradas
Los organizadores de la posible demanda colectiva también están recopilando justificantes de gastos asociados al festival, como hoteles, desplazamientos, combustible o transporte público.
Muchos asistentes habían viajado desde otras provincias o incluso desde otras comunidades autónomas para acudir al evento y algunos se enteraron de la cancelación cuando ya estaban en las inmediaciones del recinto o de camino al festival.
La organización devolverá parte del dinero
El Festival de Les Arts ya ha anunciado que devolverá íntegramente el saldo restante de las pulseras cashless, el importe de las entradas correspondientes al sábado y el 50% del coste de los abonos generales, VIP y Golden VIP.
Aun así, numerosos asistentes consideran insuficiente esta medida y reclaman el reembolso completo de los abonos al considerar que la experiencia del viernes tampoco se desarrolló correctamente.
Artistas y público mostraron su malestar
Las quejas por el sonido fueron constantes durante toda la jornada del viernes y acabaron afectando directamente a varios conciertos destacados.
La cantante Leire Martínez llegó a detener temporalmente su actuación después de que el público protestara por el bajo volumen de la música.
Por su parte, el grupo Siloé mostró mensajes en pantalla lamentando la situación y calificando lo ocurrido como una “vergüenza” y una “falta de respeto” hacia los artistas que llevaban meses preparando el espectáculo.
Una sentencia judicial detrás de la polémica
La crisis del festival tiene su origen en la sentencia conocida el pasado mes de marzo que obliga a adoptar medidas para evitar que los conciertos y eventos musicales en la Ciutat de les Arts i les Ciències vulneren los derechos al descanso y a la intimidad de los vecinos de la zona.
Tras detectarse irregularidades relacionadas con los límites de sonido establecidos, la Ciutat de les Arts i les Ciències (Cacsa) acordó cancelar la jornada del sábado.
La resolución municipal ordenaba suspender las fuentes sonoras de los tres escenarios hasta corregir las deficiencias detectadas.
Cruce de responsabilidades
Mientras la organización lamenta la suspensión y asegura haber trabajado para adaptar el festival a las limitaciones acústicas, desde el Ayuntamiento de Valencia insisten en que únicamente han cumplido la sentencia judicial.
Fuentes municipales sostienen que el consistorio no tiene competencias para cancelar directamente el festival y recuerdan que la responsabilidad de la celebración recaía sobre Cacsa y los promotores del evento.
La polémica ha abierto además un debate más amplio sobre el futuro de los grandes festivales musicales en Valencia y sobre la compatibilidad entre ocio, cultura y descanso vecinal.
















