BRUSELAS — La crisis migratoria desencadenada en Ceuta ha dejado de ser un problema bilateral para convertirse en un incendio político que amenaza con dinamitar los cimientos de la Unión Europea. La inacción y la falta de control por parte del Gobierno español han desatado una ola de indignación sin precedentes en la capital comunitaria y entre los socios europeos, culminando en un toque de atención histórico por parte de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
En un contundente mensaje, Von der Leyen calificó las imágenes procedentes de la ciudad autónoma de «inaceptables» y exigió la devolución rápida e inmediata de los migrantes, al tiempo que anunciaba el envío urgente de comisarios comunitarios para intentar contener el caos que las autoridades españolas han sido incapaces de gestionar.
Un efecto dominó que amenaza Schengen
La pasividad del Ejecutivo español ante la presión migratoria ha colmado la paciencia del resto de Estados miembros, provocando una reacción en cadena que deja a España aislada y bajo sospecha en el mapa geopolítico europeo:
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Francia refuerza su frontera: París ha tomado la iniciativa de blindar sus controles fronterizos con España para evitar que el flujo ilegal se extienda a su territorio.
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Frente del Norte y del Sur contra el espacio de libre circulación: Suecia se ha sumado formalmente a las peticiones de Italia y Finlandia para exigir la suspensión del espacio Schengen con España, una medida drástica que evidencia la total pérdida de confianza en las capacidades de custodia fronteriza del Gobierno central. Italia incluso se plantea la prohibición de vuelos con España en las próximas semanas
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Países Bajos exige devoluciones masivas: El gobierno neerlandés ha reclamado una resolución inmediata que implique la expulsión e ingreso de retorno a Marruecos de los 50.000 migrantes irregulares que han desbordado la capacidad del país.
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Ultimátum de Alemania: Berlín ha advertido con dureza de que, si no se pone fin al «auténtico descontrol» que se vive en las fronteras exteriores que custodia España, tomará medidas unilaterales de calado.
Una gestión del gobierno de Sánchez y Sumar acorralada y en el centro del huracán
Mientras la Comisión Europea intenta mediar y activar alianzas estratégicas con Marruecos mediante gestiones diplomáticas de emergencia, la percepción en Bruselas es unánime: la vulnerabilidad de las fronteras españolas se ha convertido en una amenaza directa para la seguridad colectiva de toda la Unión Europea.
El Gobierno español afronta su momento más crítico en política exterior y gestión de fronteras, acorralado por las exigencias de sus propios socios comunitarios y cuestionado por haber permitido que una crisis fronteriza local se transforme en un desafío estructural para el futuro del espacio comunitario.
Toda Europa exige a Sanchez y su gobierno con Sumar medidas contundentes inmediatas.
















