El equipo del arquitecto Miguel del Rey denuncia que los informes de Movilidad carecen de análisis exhaustivo y exige datos concretos para poder avanzar, mientras las áreas de Comercio y Mercados siguen sin abordar la reubicación de las floristerías.
Valéncia, martes 15 de septiembre de 2026
La falta de concreción técnica y de directrices claras por parte del gobierno municipal liderado por María José Catalá ha vuelto a paralizar la reurbanización de la Plaça de l’Ajuntament. Un escrito firmado por el equipo redactor que encabeza el arquitecto Miguel del Rey, fechado el 17 de junio de 2026, revela que la nueva planta viaria aportada por el área de Movilidad ha obligado a «deshacer parte del desarrollo y trabajo ya realizado» para ejecutar ajustes de calado que afectan de forma sustancial a todo el ámbito del proyecto.
El detonante de este nuevo retraso ha sido un informe de la EMT que rechaza hasta cinco propuestas distintas orientadas a reducir el paso de autobuses por el centro de la plaza para ganar espacio peatonal. La postura del gobierno local deja en el aire la ordenación de entornos clave como Marqués de Sotelo, la conexión con la Estació del Nort, la elipse reservada para la mascletà, los espacios ajardinados, el arbolado, el alcantarillado y la iluminación.
Sin datos técnicos ni alternativas de movilidad
El equipo de Miguel del Rey advierte de que el documento remitido por Movilidad «habla esencialmente de la situación actual» y no constituye «un análisis exhaustivo». Por ello, los redactores han solicitado formalmente que se clarifique si las opciones planteadas pueden aplicarse en algún porcentaje intermedio, criticando la recepción de negativas drásticas sin alternativas.
Entre las carencias del proyecto señaladas por los técnicos destacan:
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Dimensiones de paradas: Falta de datos precisos sobre los espacios necesarios para las paradas con y sin marquesina.
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Gálibos y maniobras: Ausencia de especificaciones sobre las longitudes, radios de giro y requerimientos espaciales de los autobuses.
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Gestión de líneas: Falta de concreción sobre la posibilidad de retirar o reubicar regulaciones mediante sistemas dinámicos por GPS.
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Puntos de fricción: Indefinición ante la saturación que ya sufren actualmente las zonas peatonales situadas frente al edificio del Rialto y el Ateneo.
El arquitecto incide en que cualquier reducción de la presión del tráfico rodado resulta «altamente conveniente» para poner en valor la singularidad arquitectónica y urbana de este espacio monumental.
Incertidumbre en los puestos de flores
A las trabas en el diseño del trazado viario se suma la falta de interlocución con los agentes económicos tradicionales de la plaza. Los 9 concesionarios de los puestos de flores todavía no han mantenido ninguna reunión de trabajo para explicar sus necesidades operativas, definir sus ubicaciones preferentes ni abordar la forma en que se acometerá su reubicación temporal o definitiva.
Esta vía de comunicación permanece inédita con la concejalía de Comercio y Mercados, dirigida por el concejal Santiago Ballester, lo que añade una capa adicional de incertidumbre a la viabilidad práctica del diseño.
Toda esta acumulación de informes incompletos y cambios de criterio ha forzado al equipo redactor a solicitar un aplazamiento de las entregas hasta el mes de agosto, prolongando una fase de tramitación que acumula años de demora desde la paralización del diseño original.
Sin noticias de Vinatea
La idea de la anterior concejal socialista Sandra Gómez de eliminar la estatua del primer Jurat de Valencia,Francesc de Vinatea de la plaza levantó ampollas, entonces se negociaron una serie de cláusulas que tampoco quedan claras para los redactores del proyecto. Catalá se comprometió a dejarlo en la plaza con una posición dominante, y con unos paneles informativos (fue el Jurat que contradijo al poder absolutista del rey y salvó del fraccionamiento al Regne de Valéncia). Incluso se barajó la idea de quitar la doble peana que ahora posee la estatua, y dejarla mucho más baja.
La indefinición del proyecto es total y fuentes municipales reconocen que a pesar de querer hacer el proyecto por fases, casi será imposible empezar las obras antes de 2028 y no veremos acabada la plaza con su nuevo diseño hasta al menos 2030.
«Parece que la pensaeta y repensaeta de Catalá ni la alcaldesa la tiene clara y así es imposible redactar el proyecto definitivo»
















