La acampada docente instalada en la plaza de la Mare de Déu de Valencia ha recuperado este domingo el espacio central que ocupaba antes de los actos principales del Corpus Christi, apenas unos minutos después de finalizar la tradicional Procesión General.
Los participantes de la protesta, vinculada a la huelga indefinida de la enseñanza pública valenciana, habían aceptado trasladarse temporalmente a uno de los laterales de la plaza para facilitar el desarrollo de la Festa Grossa durante el fin de semana del 700 aniversario del Corpus.





Los docentes regresan al centro de la plaza
Nada más concluir la procesión y abandonar la Custodia el entorno de la Catedral, los manifestantes volvieron a reinstalar pancartas, tiendas y materiales reivindicativos en el espacio central de la plaza de la Mare de Déu.
La movilización permanece activa desde el pasado lunes y se ha convertido en uno de los focos de atención social y política en pleno centro histórico de Valencia.
Los docentes insisten en que la protesta busca reclamar mejoras laborales, reducción de ratios, refuerzo de plantillas y una mayor inversión en la educación pública valenciana.
Protesta visible durante la procesión del Corpus
La reivindicación también estuvo presente durante la propia procesión del Corpus Christi.
Varios integrantes de la acampada participaron en el recorrido y levantaron jupetins al paso de las autoridades como gesto simbólico de protesta. Según explicaron los organizadores, la acción pretendía visibilizar las demandas del profesorado sin interferir en el desarrollo de la celebración religiosa.
Los promotores de la protesta aseguran además que parte del público asistente respondió con aplausos y muestras de apoyo durante el recorrido procesional.
Debate sobre la ocupación de la plaza
La presencia de la acampada en la plaza de la Mare de Déu había generado debate durante los días previos al Corpus.
La asociación Amics del Corpus reclamó públicamente que el espacio quedara completamente libre durante el fin de semana para facilitar el desarrollo de los actos del 700 aniversario, argumentando que la celebración necesitaba movilidad y espacio para la gran afluencia de visitantes.
Desde la organización del Corpus defendían que la plaza era “indispensable e imprescindible” para el correcto desarrollo de la Cavalcada del Convit, los conciertos, representaciones y la Procesión General.
Por su parte, los docentes sostuvieron en todo momento que su reubicación temporal permitía compatibilizar perfectamente la protesta con los actos festivos y religiosos, evitando interferencias y mostrando respeto hacia una celebración que consideran parte del patrimonio cultural valenciano.
Una huelga todavía abierta
La continuidad de la acampada coincide con las negociaciones entre la Conselleria de Educación y los sindicatos educativos.
La Generalitat ha presentado en los últimos días una propuesta económica de más de 3.300 millones de euros que incluye reducción progresiva de ratios, nuevas contrataciones docentes, climatización de centros educativos, refuerzo de la inclusión y mejoras salariales.
Sin embargo, parte de las organizaciones sindicales consideran insuficientes algunas medidas y mantienen la presión en la calle mientras continúan las conversaciones con la administración autonómica.
El contraste entre tradición y reivindicación social
La coincidencia entre el Corpus Christi y la protesta educativa ha dejado imágenes poco habituales en el corazón de Valencia.
Por un lado, una de las celebraciones religiosas y patrimoniales más antiguas de España; por otro, una movilización social que reclama cambios estructurales en la enseñanza pública.
La plaza de la Mare de Déu se ha convertido así durante estos días en símbolo de dos realidades muy distintas que han compartido espacio en pleno centro histórico de la ciudad.



