La vicepresidenta del Consell admite ante la jueza que desconocía qué era un Cecopi el día de la catástrofe. Defiende su gestión y acepta entregar el volcado de sus mensajes tras comparecer en Catarroja en medio de las protestas de los damnificados.
La vicepresidenta primera del Consell, Susana Camarero, ha comparecido este martes como testigo ante el Juzgado de Instrucción número 3 de Catarroja, convirtiéndose en el primer miembro del Gobierno valenciano en declarar dentro de la causa penal que investiga la gestión de la riada del 29 de octubre de 2024. Durante su declaración de más de dos horas, Camarero ha desvinculado por completo al expresident Carlos Mazón y al entorno de Presidencia de sus decisiones de aquella jornada, asegurando que no recibió «ningún contacto, llamada o instrucción» por parte de ellos ni de la exconsellera de Interior, Salomé Pradas.
Camarero, que en el momento de la tragedia dirigía la Conselleria de Servicios Sociales, Igualdad y Vivienda, ha explicado que el pleno del Consell celebrado a primera hora de la mañana abordó de forma genérica la situación climatológica, y que Mazón instó a los consellers a permanecer atentos. Sin embargo, ha recalcado que a partir de ese momento no existió ninguna directriz ni solicitud de información posterior dirigida hacia su departamento por parte de los responsables de Emergencias.
[Entrada trasera de los juzgados de Catarroja donde ha testificado la vicepresidenta Susana Camarero]
Cuarenta minutos conectada al Cecopi sin conocer sus siglas
Uno de los puntos clave de la comparecencia ha sido su participación en el Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi). La vicepresidenta ha admitido ante la magistrada que en aquel momento «no sabía qué era un Cecopi», pero que al enterarse de la convocatoria de la reunión de emergencias por la tarde, decidió conectarse de manera telemática a las 17:00 horas para conocer «en primera persona» el alcance de la situación.
Camarero permaneció conectada durante cuarenta minutos, desconectándose a las 17:40 horas para asistir a una entrega de premios de la patronal CEV. La consellera ha justificado el mantenimiento de su agenda sectorial «por responsabilidad» y ha alegado que estuvo «siempre pendiente» porque su secretario autonómico de la Conselleria, Nacho Grande, permaneció en la reunión telemática de emergencias. Según testigos presenciales, la vicepresidenta ha declarado que durante su conexión tuvo la impresión de que no había descontrol en la gestión y que la consellera Pradas estaba controlando bien la situación.
El protocolo que no llegó a Paiporta y el chat del Consell
Respecto a la afectación en los centros de mayores bajo su jurisdicción —donde se registraron diez internos fallecidos, seis de ellos en la residencia de Paiporta—, Camarero ha manifestado que no vio vídeos de las inundaciones del barranco de Poyo hasta después del envío de la alerta masiva de las 20:11 horas.
A preguntas de las acusaciones sobre por qué el protocolo de recomendaciones enviado por la Conselleria por la mañana no llegó a la residencia de Paiporta, la testigo ha alegado que la circular se remitió a la empresa gestora del centro y no directamente a las instalaciones al «carecer de un correo electrónico de contacto específico» de dicha residencia. Del mismo modo, ha justificado la falta de avisos a los usuarios de teleasistencia —servicio que registró 37 víctimas mortales— argumentando que se trata de una prestación «de atención y acompañamiento, no de emergencias», por lo que no disponía de mecanismos de alerta temprana.
Tras un receso en su declaración, la vicepresidenta ha accedido finalmente a entregar a la jueza el contenido del grupo de WhatsApp que compartía con el resto de miembros del Consell el día de la DANA, así como las conversaciones con su secretario autonómico.
Protestas de los damnificados en la puerta del juzgado
La comparecencia de la vicepresidenta ha estado marcada por la tensión en el exterior de las dependencias judiciales. Susana Camarero ha accedido al edificio por la puerta trasera, evitando de este modo la concentración de medio centenar de damnificados convocados por las asociaciones de víctimas.
Los manifestantes, vestidos con camisetas negras con el lema corporativo #20:11 (en referencia a la hora del envío de la alerta a los teléfonos móviles), han recibido la llegada de la comitiva con pancartes exigiendo «Verdad, justicia y reparación» y gritos reclamando la dimisión de la actual portavoz del Gobierno valenciano. Representantes de la Asociación de Víctimas de la DANA del 29 de Octubre han calificado de «vergüenza» el acceso oculto de la consellera y la han acusado de haber «abandonado a las personas de las residencias y de las viviendas tuteladas».
















