Antonio Tajani advierte de que la presión migratoria en la frontera sur pone en riesgo la seguridad del espacio Schengen y exige mayores controles a Madrid
ROMA / BRUSELAS.— El Gobierno italiano ha elevado el tono en el debate europeo sobre la gestión de la inmigración irregular al plantear la posibilidad de aplicar controles fronterizos transitorios con España dentro del espacio Schengen. El ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Antonio Tajani, ha señalado abiertamente que la actual situación migratoria que afronta España representa un «riesgo para la seguridad colectiva» de la Unión Europea, dirigiendo duras críticas a la política migratoria promovida por el Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez.
Las declaraciones de Tajani reflejan el creciente malestar de la coalición de gobierno en Roma respecto a las vías de entrada irregular por el Mediterráneo Occidental y la ruta atlántica hacia Canarias. Según la postura del Ministerio de Exteriores transalpino, la falta de contención efectiva en los puntos de entrada españoles está provocando un efecto de filtración hacia el resto del continente, comprometiendo la fluidez y libertad de movimiento dentro del área de libre circulación europea.
«La seguridad en las fronteras exteriores de la Unión Europea es la condición indispensable para mantener con vida el espacio Schengen. Si la gestión en las costas del sur falla, los países miembros se ven obligados a tomar medidas para proteger sus propios límites normativos», argumentó Tajani durante una comparecencia centrada en la política exterior e interior de la UE.
Tensión diplomática entre Roma y Madrid
La propuesta italiana introduce una nueva grieta entre los gobiernos de Roma y Madrid, que mantienen enfoques fuertemente divergentes sobre el reto migratorio:
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La postura de Italia: Apuesta por el refuerzo del control fronterizo exterior, la aceleración de las devoluciones en caliente y la implementación estricta del reglamento Schengen, que permite de forma excepcional el restablecimiento temporal de controles internos por motivos de seguridad nacional.
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El modelo español: El Gobierno de Pedro Sánchez ha defendido tradicionalmente una aproximación basada en la corresponsabilidad europea, la cooperación en origen con países de África subsahariana y el norte de África, y la redistribución solidaria de los demandantes de asilo entre los Estados miembros.
Desde Madrid, la postura expuesta por la diplomacia italiana ha sido recibida como una maniobra política orientada al consumo interno que desvirtúa los principios fundacionales de la integración europea.
El espacio Schengen, en el punto de mira
El debate abierto por la iniciativa italiana se produce en un contexto de creciente presión sobre el sistema de asilo y fronteras de la Unión Europea. La Directiva Schengen autoriza a los Estados firmantes a reintroducir de forma temporal controles internos en situaciones de amenaza grave para el orden público o la seguridad interior, una herramienta que ya han utilizado de forma puntual países como Alemania, Austria o Francia en los últimos años.
Fuentes comunitarias en Bruselas recuerdan que cualquier restricción o restablecimiento de controles entre países del espacio Schengen requiere de una notificación previa justificada ante la Comisión Europea y debe ajustarse a los principios de proporcionalidad y estricta necesidad. Se prevé que el asunto sea abordado en las próximas reuniones del Consejo de Asuntos Interiores de la UE para evitar una fragmentación del mercado único y la libre circulación europea.















