a inflación en España cerró junio con una tasa interanual del 3,2%, el mismo nivel registrado en abril y mayo. El encarecimiento de la electricidad y el gas, tras el fin de algunas rebajas fiscales, quedó compensado por la bajada de los carburantes.
La evolución de los precios vuelve a ofrecer un respiro moderado a los hogares españoles. El Índice de Precios de Consumo (IPC) cerró junio con una tasa interanual del 3,2%, repitiendo el dato de los dos meses anteriores y consolidando una estabilidad que no ha logrado romper el aumento del coste de la energía.
Aunque la electricidad y el gas han vuelto a encarecerse, el descenso del precio de los carburantes ha equilibrado la balanza y ha evitado un nuevo repunte de la inflación.
El regreso del IVA de la luz impulsa el precio de la energía
Junio ha sido el primer mes en el que se refleja el impacto del fin de parte de las medidas fiscales extraordinarias aprobadas para amortiguar el efecto de la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Próximo.
Entre los cambios más relevantes destaca la vuelta del IVA de la electricidad al 21%, frente al tipo reducido del 10% que había estado vigente de forma temporal.
Además, también desaparecen otras bonificaciones aplicadas al gas natural, los pellets, la leña y el impuesto especial sobre la electricidad, lo que ha contribuido a elevar el coste energético para los consumidores.
Los carburantes frenan una mayor subida del IPC
Frente al incremento de la factura energética, el comportamiento de los combustibles ha servido de contrapeso.
La bajada del precio de las gasolinas y el gasóleo ha reducido la presión sobre el índice general de precios. Este descenso coincide con la continuidad, hasta el 30 de junio, de varias medidas fiscales sobre los carburantes y ayudas dirigidas a sectores como el transporte o la agricultura.
Gracias a este comportamiento, la inflación consigue mantenerse estable por tercer mes consecutivo.
La inflación subyacente también continúa moderándose
Otro de los indicadores que sigue ofreciendo señales de estabilidad es la inflación subyacente, que excluye los alimentos frescos y la energía por su mayor volatilidad.
En junio descendió una décima, hasta situarse en el 2,9%, impulsada principalmente por la moderación de algunos servicios turísticos.
Desde el Ministerio de Economía consideran que estos datos reflejan que las medidas adoptadas han contribuido a contener el impacto del encarecimiento energético sobre la economía familiar.
El Gobierno ha anunciado además que mantendrá a partir del 1 de julio distintas ayudas destinadas a los sectores más afectados por la inestabilidad internacional, como el transporte, la agricultura y la industria, mientras continúa siguiendo de cerca la evolución de los precios.
















