El incendio forestal declarado en Soneja ha vuelto a poner el foco sobre una de las comarcas más castigadas por el fuego en la Comunitat Valenciana. El Alt Palancia revive estos días un episodio que recuerda inevitablemente al gran incendio de Azuébar de 2021, cuando las llamas arrasaron más de 400 hectáreas en pleno Parque Natural de la Sierra de Espadán y obligaron a evacuar varios municipios. Cinco años después, el miedo ha regresado.
Un territorio donde el fuego deja huella
El Alt Palancia es una de las puertas naturales de acceso a la Sierra de Espadán, un espacio protegido con una enorme riqueza forestal dominado por pinares, alcornocales y monte mediterráneo.
Las elevadas temperaturas del verano, la vegetación acumulada tras las lluvias y la complicada orografía convierten a esta comarca en una de las zonas con mayor riesgo de incendios forestales de la Comunitat Valenciana.
Los vecinos conocen bien esa amenaza. Muchos todavía recuerdan con angustia el incendio que comenzó el 14 de agosto de 2021 y que volvió a demostrar la vulnerabilidad de este territorio.
El incendio de Azuébar que marcó a toda la comarca
Aquel verano, una intensa ola de calor coincidió con fuertes rachas de viento de poniente y una tormenta seca.
El impacto de un rayo sobre un alcornoque fue suficiente para desencadenar uno de los incendios más graves registrados ese año en la Comunitat Valenciana.
Las llamas comenzaron en el término municipal de Azuébar y terminaron arrasando más de 400 hectáreas, de las cuales unas 220 pertenecían al Parque Natural de la Sierra de Espadán.
Durante horas, el fuego avanzó con enorme rapidez poniendo en peligro varias poblaciones.
Evacuaciones y una noche de incertidumbre
El humo y la cercanía de las llamas obligaron a desalojar de forma preventiva a vecinos de Azuébar, Soneja y Almedíjar.
Centenares de personas pasaron la noche fuera de sus casas mientras los equipos de extinción trataban de evitar que el incendio alcanzara el corazón del parque natural.
Muchos fueron acogidos en instalaciones habilitadas en municipios cercanos como Soneja y Sot de Ferrer hasta que la situación pudo estabilizarse.
Más de dos semanas para dar el incendio por extinguido
Aunque el avance del fuego pudo frenarse relativamente pronto, la extinción completa requirió un enorme esfuerzo.
Durante más de dos semanas trabajaron sin descanso efectivos de bomberos forestales, consorcios provinciales, brigadas helitransportadas, Guardia Civil, Unidad Militar de Emergencias (UME) y otros servicios de emergencia.
Uno de los grandes objetivos fue proteger La Mosquera, uno de los enclaves más valiosos de la Sierra de Espadán por la conservación de sus alcornocales.
Finalmente, este espacio natural pudo salvarse de las llamas.
El incendio de Soneja revive los peores recuerdos
Cinco años después, el incendio declarado en Soneja ha devuelto la preocupación a toda la comarca.
Las llamas han obligado nuevamente a evacuar Azuébar y a movilizar un amplio dispositivo formado por cerca de 300 efectivos terrestres y numerosos medios aéreos, además de la Unidad Militar de Emergencias.
La prioridad sigue siendo impedir que el fuego avance por la Sierra de Espadán, uno de los espacios naturales más importantes de la Comunitat Valenciana.
La ola de calor agrava el riesgo
La situación meteorológica añade una enorme dificultad a las tareas de extinción.
Las previsiones anuncian temperaturas extremadamente altas, humedad muy baja y episodios de viento que pueden reactivar el incendio en cualquier momento.
Por este motivo, la Generalitat ha activado el nivel máximo de riesgo de incendios forestales y ha restringido el acceso a numerosos parques naturales de la Comunitat Valenciana.
Un territorio que convive con el peligro
Los incendios forestales forman parte de la historia reciente del Alt Palancia.
Cada verano, vecinos, agricultores y servicios de emergencia permanecen pendientes del cielo y de las condiciones meteorológicas, conscientes de que cualquier chispa puede desencadenar una emergencia de grandes dimensiones.
El incendio de Soneja vuelve a demostrar la importancia de la prevención, la vigilancia y la rápida actuación de los equipos de extinción para proteger uno de los patrimonios naturales más valiosos de la Comunitat Valenciana.
















