El incendio forestal declarado este jueves en el municipio almeriense de Los Gallardos se ha convertido en una de las mayores tragedias vividas en Andalucía en las últimas décadas. El balance provisional asciende ya a doce fallecidos, entre ellos tres menores, mientras los equipos de emergencia continúan buscando a otras 23 personas desaparecidas.
Las autoridades trabajan contrarreloj en una situación extremadamente compleja marcada por la rápida propagación de las llamas, las elevadas temperaturas y las difíciles condiciones del terreno.
La mayoría de las víctimas intentaban escapar del fuego
Según la información facilitada por las autoridades andaluzas, buena parte de las víctimas mortales fallecieron mientras intentaban abandonar la zona afectada por el incendio.
Al menos cuatro de los fallecidos viajaban en un vehículo que quedó atrapado por el avance de las llamas. Los primeros indicios apuntan a que podrían tratarse de ciudadanos británicos, aunque la identificación oficial todavía no ha concluido.
Otro grupo de nueve personas intentó abandonar el área a pie buscando una salida alternativa. Siete de ellas fallecieron y únicamente dos lograron sobrevivir.
Entre las víctimas mortales confirmadas figuran además tres menores de edad, lo que ha incrementado aún más la conmoción provocada por la tragedia.
Veintitrés personas siguen desaparecidas
Los equipos de búsqueda mantienen activados los dispositivos para localizar a las 23 personas cuyo paradero todavía se desconoce.
Las autoridades no descartan que algunas de ellas pudieran encontrarse realizando actividades de senderismo o desplazándose por caminos rurales cuando fueron sorprendidas por el avance del fuego.
La localización de bastones de montaña y otros objetos personales en distintas zonas afectadas alimenta esta posibilidad.
Cuatro heridos graves y varios evacuados
Además de las víctimas mortales, el incendio ha dejado al menos:
- cuatro heridos graves,
- otras cuatro personas con lesiones de menor consideración,
- y alrededor de 600 evacuados de diferentes núcleos de población.
Los heridos más graves, muchos de ellos con importantes quemaduras, han sido trasladados a hospitales especializados, algunos mediante helicópteros medicalizados.
Un cable eléctrico, posible origen del incendio
Las primeras investigaciones apuntan a que el incendio pudo originarse tras la caída de un cable eléctrico junto a la carretera N-340A.
Las condiciones meteorológicas hicieron el resto:
- temperaturas extremas,
- vientos cercanos a los 50 kilómetros por hora,
- baja humedad,
- y abundante vegetación seca acumulada tras las lluvias del invierno.
Todo ello permitió que las llamas avanzaran hasta quince kilómetros en apenas dos horas.
Más de 3.200 hectáreas arrasadas
El incendio ha calcinado ya unas 3.200 hectáreas, principalmente de matorral y monte bajo, aunque el perímetro continúa evolucionando.
La complicada orografía del terreno y la existencia de barrancos y zonas de difícil acceso están dificultando enormemente las labores de extinción.
El flanco derecho sigue siendo el más preocupante para los responsables del operativo.
Un despliegue sin precedentes
En las tareas de extinción participan:
- 464 efectivos,
- 124 vehículos,
- cerca de una veintena de medios aéreos,
- brigadas forestales,
- efectivos de la UME,
- y numerosos equipos de emergencias y protección civil.
Las autoridades insisten en la importancia de seguir las instrucciones de evacuación y evitar rutas improvisadas, ya que varios de los fallecidos podrían haber quedado atrapados precisamente al intentar escapar por caminos alternativos no contemplados en los planes de emergencia.
















