La asociación, que combate la soledad de los mayores desde hace casi tres décadas, se enfrenta a una orden de desalojo y a una deuda administrativa de más de 6.000 euros impuesta por la Generalitat.
VALENCIA. — En un modesto bajo de la calle Rey Don Jaime número 6, el olor a humedad se mezcla con el aroma del papel viejo y el eco de versos recitados a media voz. Las paredes, repletas de fotografías, recuerdos y diplomas, son el testimonio de casi 30 años de resistencia cultural y humana. Sin embargo, para los miembros de la Asociación Poetas Unidos de Valencia, el verano ha dejado de ser una época de asueto para convertirse en una pesadilla recurrente.
Una vez más, coincidiendo con el periodo estival y los cambios en la dirección de la Conselleria de Vivienda y Suelo —propietaria del inmueble—, la sombra del desahucio planea sobre ellos. En esta ocasión, la administración autonómica les reclama más de 5.000 euros en concepto de alquileres atrasados, el pago del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) de los últimos años y cuotas de una comunidad de vecinos de la que ni siquiera disfrutan. En total, una losa financiera que supera los 6.000 euros y que amenaza con poner de patitas en la calle a un colectivo compuesto por personas de entre 70 y casi 100 años.
«Es una injusticia tremenda», lamenta con indignación el portavoz y representante de la asociación. «Cada vez que cambia un cargo político en la Conselleria, lo primero que hacen es querer fastidiar al prójimo sin detenerse a mirar a quién dañan. Nos están amargando la vida a cuatro viejos sin piedad ni el más mínimo decoro».
Un traslado forzoso y un pacto roto
La historia de Poetas Unidos con la administración valenciana viene de lejos. Originalmente, la asociación se ubicaba en un cuarto piso de la céntrica calle San Vicente número 2. Sin embargo, en 2007, la Generalitat Valenciana decidió ampliar las oficinas de su departamento de Tesorería, colindante con el local de los poetas. Para unificar las viviendas, la Conselleria les reubicó en su actual sede de la calle Rey Don Jaime.
El bajo que les entregaron estaba lejos de reunir condiciones óptimas. Con techos extremadamente bajos que impiden que pueda cumplir con la normativa legal para albergar oficinas públicas, el local carece de valor comercial. Aun así, los mayores lo limpiaron, lo acondicionaron y asumieron sus costes.
A cambio de la cesión del espacio, se llegó a un acuerdo verbal y de facto con la Generalitat: la asociación se haría cargo de los suministros de agua, luz y de un seguro anual de 400 euros (cuyo pago legalmente correspondería al propietario). Durante 19 años, los poetas han cumplido religiosamente con su parte del trato. Ahora, la administración ignora aquel pacto y les exige deudas retroactivas de IBI y comunidad de propietarios, un servicio del que están exentos al no tener acceso al patio común del edificio.
Combatir la soledad a cambio de nada
La labor de Poetas Unidos va mucho más allá de la mera reunión social. En un local donde se juntan una media de 30 personas por actividad, apenas la mitad pueden permitirse pagar la cuota de socio de 90 euros al año. La mayoría sobrevive con pensiones inferiores a los 1.000 euros mensuales y sufre en primera persona el encarecimiento de la vida.
Aun con todo, la asociación mantiene viva su labor filantrópica. Además de nombrar anualmente a su Musa y Caballero de la Poesía, los miembros se desplazan de forma completamente altruista a residencias de ancianos y centros de mayores para ofrecer galas gratuitas de poesía, humor, danza y canciones melódicas. Un servicio de dinamización y acompañamiento contra la soledad no deseada que, de ser contratado por vía pública, costaría miles de euros a las arcas municipales y autonómicas
Asimismo, su solidaridad se ha traducido en la edición de libros de poemas cuyos beneficios íntegros han sido donados históricamente a entidades benéficas como el Cotolengo del Padre Alegre y Cáritas Valencia.
EL PERFIL DE LA ASOCIACIÓN
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│ Antigüedad │ Casi 30 años (desde 2007 en local actual)│
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│ Rango de edad │ Entre 70 y casi 100 años │
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│ Cuota anual de socios │ 90 € (muchos no pueden pagarla) │
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│ Reclamación económica │ > 5.000 € (alquiler) + (IBI/com) │
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Buenas palabras, ninguna solución
Desesperados ante las amenazas de desalojo, los representantes de la asociación han llamado a todas las puertas políticas posibles en el ámbito local. Se han reunido con la concejal de Servicios Sociales, Marta Torrado, con el director de Participación Ciudadana del Ayuntamiento, Julio Aguado, e incluso con el Defensor del Mayor de Valencia.
«Todos se interesan por nuestra situación y nos escuchan con buenas palabras, pero la realidad es que ninguno nos da una solución concreta«, critican desde la directiva. La impotencia de los poetas se acentúa al comparar su situación con el trato que reciben otros colectivos: «No entendemos cómo se vuelcan recursos en acomodar a todo el que viene de fuera, mientras que a los de dentro, que llevamos toda la vida cotizando y ayudando, nos amargan los últimos años de vida», lamentan con amargura.
Los miembros de Poetas Unidos de Valencia solo piden una tregua a la fría burocracia. Esperan que la presión mediática haga reaccionar a algún responsable político de la Generalitat que «se toque el corazón», mire sus rostros cansados pero llenos de dignidad, y les permita seguir recitando en paz el tiempo que les quede.
















