La localidad de Oliva, en la comarca de la Safor, vive este fin de semana una edición muy especial de sus Fiestas de Moros y Cristianos, que conmemoran el centenario de una tradición profundamente arraigada en el municipio. Además de recordar los cien años de historia de estas celebraciones, la edición de 2026 coincide también con el 50 aniversario de la etapa moderna de la fiesta, marcada por la incorporación de las comparsas tal y como se conocen en la actualidad.
Las fiestas, declaradas de Interés Turístico Autonómico desde 2008, reúnen cada año a miles de vecinos y visitantes atraídos por sus desfiles, recreaciones históricas y actos festivos.
Un siglo de historia y medio siglo de la etapa actual
El origen de las fiestas se remonta a 1921, cuando comenzaron a celebrarse en honor al Cristo de Sant Roc.
Sin embargo, la configuración actual de los Moros y Cristianos arrancó en 1976, con la incorporación de las comparsas, uno de los elementos más representativos de estas celebraciones.
Desde entonces, la fiesta ha crecido hasta convertirse en una de las citas más importantes del calendario festivo de Oliva.
Desfiles llenos de música, color y tradición
La programación comenzó con la espectacular Entrada Cristiana, protagonizada por desfiles repletos de música, iluminación y vistosos trajes.
Ya entrada la noche, tuvo lugar el tradicional Desembarco Moro en la costa de Oliva, uno de los momentos más esperados por el público y que simboliza el inicio de la conquista de la ciudad.
El sábado fue el turno de la Entrada Mora, caracterizada por el esplendor de sus vestimentas, las marchas moras y una cuidada puesta en escena que llenó de ambiente festivo las calles del municipio.
Una tradición que pasa de generación en generación
Las fiestas mantienen un fuerte componente familiar y muchas comparsas cuentan con varias generaciones de una misma familia entre sus integrantes.
Es el caso de la filà Tuareg, fundada hace décadas con la participación de Vicent Martínez, conocido popularmente como el Tinto. Su hija, Laia Martínez, forma parte de la comparsa desde su nacimiento y representa el relevo generacional de una tradición profundamente arraigada.
La pasión por la fiesta también se transmite a los más pequeños. Uno de ellos, Oriol González, expresa su deseo de convertirse algún día en capitán de su comparsa, siguiendo el ejemplo de su abuelo.
La Reconquista pondrá el broche final
Las celebraciones concluirán este domingo con la tradicional escenificación de la Reconquista, uno de los actos centrales del programa festivo y una recreación histórica que simboliza la recuperación de la ciudad por las tropas cristianas.
Con este acto finalizará una edición histórica que ha servido para rendir homenaje a cien años de una fiesta que forma parte del patrimonio cultural y de la identidad de Oliva, consolidándose como una de las celebraciones de Moros y Cristianos más destacadas de la Comunitat Valenciana.














