El juez Pedraz cita como investigado al exdirector de la Guardia Civil, Leonardo Marcos, por presunta injerencia en la causa contra David Sánchez.
WASHINGTON / MADRID — La Embajada de España en Washington atraviesa uno de sus momentos más delicados en la escena internacional. En un contexto diplomático ya tensado por el enfriamiento de las relaciones con el Gobierno de Estados Unidos y las polémicas internas sobre despidos de personal local y contrataciones dudosas, la legación suma ahora un duro golpe judicial que salpica directamente a la cúpula de su estructura.
El magistrado de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, ha citado a declarar en calidad de investigado a Leonardo Marcos, actual portavoz de la Embajada española en la capital estadounidense y exdirector general de la Guardia Civil. La citación busca esclarecer si Marcos cometió un presunto delito de prevaricación o tráfico de influencias al intentar interferir en investigaciones judiciales que afectan directamente al entorno del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
La orden de «ponerse de perfil»
El núcleo de la causa se fundamenta en el testimonio del exjefe de la Unidad Central Operativa (UCO), el coronel Rafael Yuste. Según las diligencias incorporadas al sumario, Marcos habría instado presuntamente a la unidad de élite de la Guardia Civil a «ponerse de perfil» en las pesquisas abiertas sobre David Sánchez, hermano del jefe del Ejecutivo. La pretensión del exdirector era que la UCO rebajara la intensidad de sus indagaciones y dejara la iniciativa en manos del juzgado.
La respuesta de los investigadores de la UCO fue tajante. La unidad se negó en redondo a acatar la insinuación, haciendo constar que era «materialmente imposible» frenar el trabajo, ya que se encontraban en plena fase de volcado y revisión de correos electrónicos, además de ultimando el informe técnico requerido por la autoridad judicial.
«La respuesta de la UCO refleja el choque entre la dirección política del instituto armado y la labor de la policía judicial en causas de alta sensibilidad institucional.»
Una sede salpicada por el escándalo
Con la decisión del juez Pedraz, la atención se centra ahora en determinar si existió una estrategia coordinada desde la alta dirección de las Fuerzas de Seguridad para ralentizar o modificar el curso de causas judiciales incómodas para el Palacio de la Moncloa.
Este nuevo frente legal coloca en una posición sumamente vulnerable a la embajada en Washington. La acumulación de crisis —que van desde el malestar de los empleados locales por la gestión de personal hasta el desgaste diplomático con la administración norteamericana— sitúa a la Embajada española en una situación de vulnerabilidad institucional inédita en los últimos años.
Vemos cómo al anterior dirigente de la Guardia Civil se le premió con un puesto relevante en la embajada española tras colaborar con las cloacas del Estado montadas por Leire, la fontanera del PSOE de Sánchez.
La política exterior española ala deriva
Una vez más se escenifica que por primera vez en la historia,la política exterior española va completamente a la deriva con cambios de rumbo tan importantes como la postura del Gobierno de Sánchez en el tema saharahui o el aislamiento internacional que nos está dejando fuera de todos los foros internacionales de decisión política.
Una vez más, observamos con total estupefacción la errática política exterior que al final obedece a decisiones de intereses privados y profesionales de Sánchez y su ejército de amigos al estilo Pancho Villa que a los intereses generales de España. Así, nunca se ha explicado ni el cambio de rumbo en la cuestión del Sáhara ni la filtración de datos personales y secretos de Estado de los teléfonos del presidente por el programa Pegasus israelí desde el Gobierno de Marruecos.














