Los agentes adelantaron cerca de 2.800 euros de su bolsillo tras cubrir jornadas maratonianas de hasta 16 horas. La Jefatura pretende abonar solo el 50% argumentando un «descanso» que coincidió con la hora del almuerzo.
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA – Dos meses después del despliegue especial de seguridad organizado con motivo de la visita del Papa, la crispación va en aumento entre las filas de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil en Gran Canaria. Más de un centenar de agentes continúan esperando el reembolso del dinero que adelantaron de sus propios bolsillos para sufragar su manutención durante el operativo.
En total, la cifra adeudada asciende a casi 2.800 euros —correspondientes a 14 euros por agente y día—. Un importe que los efectivos tuvieron que asumir de manera personal mientras prestaban servicio en jornadas agotadoras que se prolongaron entre las 14 y las 16 horas diarias para garantizar la seguridad vial y el correcto desarrollo de los desplazamientos institucionales.
La controversia del «descanso» para comer
El malestar no solo radica en el retraso del pago, sino en la propuesta de resolución planteada por la Jefatura de Tráfico. La administración pretende recortar la compensación a la mitad, alegando que los guardias civiles realizaron una pausa de dos horas durante su turno.
Sin embargo, desde las escalas de los agentes se señala el absurdo de la medida: dicho parón temporal no fue un tiempo libre computable como descanso laboral, sino la pausa técnica estrictamente necesaria para poder almorzar antes de reincorporarse de inmediato a sus puestos en la vía pública.
«Es una situación sencillamente bochornosa», denuncian con contundencia desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC). «No solo se exige a los compañeros un esfuerzo extraordinario con turnos maratonianos, sino que se les obliga a financiar de su bolsillo la logística del servicio para, finalmente, escatimarles lo que legalmente les corresponde mediante artimañas administrativas».
Exigen una solución inmediata
La representación asociativa de la Guardia Civil exige a la Dirección General una rectificación urgente y el abono integro de las cantidades devengadas. Consideran que penalizar económicamente a los funcionarios que garantizaron el éxito de un operativo de máxima exigencia sienta un precedente inaceptable y merma la moral de la plantilla.
Por el momento, la restitución total de las dietas sigue bloqueada en los despachos, mientras los agentes afectados evalúan emprender nuevas acciones para reclamar lo que consideran un derecho laboral básico.
















