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El incidente movilizó a una dotación del parque de Catarroja, que actuó con rapidez para liberar al animal.
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Gracias a la pericia de los efectivos, la mascota resultó completamente ilesa y pudo volver con sus dueños.
BENETÚSSER / VALENCIA — Un concurrido bloque de viviendas de la localidad valenciana de Benetússer fue escenario este lunes de un rescate tan inusual como angustioso. La rápida intervención de los efectivos del Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia permitió liberar a un perro cuya cola se había quedado aprisionada en las puertas correderas de un ascensor en pleno funcionamiento.
El suceso se produjo cuando los propietarios de la mascota se disponían a utilizar el elevador del inmueble. En un instante de descuido, las puertas mecánicas se cerraron atrapando el extremo posterior del animal antes de que pudiera acceder por completo a la cabina. Ante el bloqueo de la puerta y el riesgo evidente de lesión si el ascensor iniciaba su desplazamiento, los dueños dieron la alarma de inmediato a los servicios de emergencia.
Hasta el lugar se desplazó a toda prisa una dotación de bomberos procedente del parque de la cercana localidad de Catarroja. A su llegada, los efectivos valoraron rápidamente la situación para actuar con la máxima delicadeza, buscando minimizar el estrés del animal y evitar que sufriera ningún tipo de aplastamiento o fractura.
Utilizando herramientas de intervención técnica y maniobras de apertura controlada de las guías de la puerta, los bomberos lograron liberar la cola de la mascota en pocos minutos.
Final feliz y sin lesiones
A pesar del susto inicial y del nerviosismo generado entre los vecinos y propietarios, la historia tuvo un desenlace inmejorable: el perro fue examinado en el mismo lugar y se comprobó que no sufrió daño alguno ni secuelas físicas.
Desde los servicios de emergencia y el propio cuerpo de bomberos han recordado la importancia de extremar la precaución al utilizar elementos mecánicos como ascensores o puertas automáticas cuando se viaja con animales de compañía, asegurándose siempre de que la correa y las extremidades del animal estén totalmente dentro de la cabina antes de accionar el cierre.


















