Muestreos de campo: 260 kilos menos por hanegada
Durante una inspección técnica realizada en una parcela de la variedad Campanar en Cullera, técnicos de la organización agraria y representantes de la empresa fabricante del tratamiento constataron la magnitud del impacto: de 120 espigas analizadas en un metro cuadrado, 41 presentaban un fallo total por la acción de las larvas.
| Indicador | Dato registrado / Estimación |
| Espigas dañadas | 34% (41 de 120 espigas m² en parcela de control) |
| Pérdida estimada | ~260 kg de arroz por hanegada |
| Rendimiento medio habitual | ~750 kg por hanegada |
| Impacto sobre la cosecha | Pérdida de más de un tercio de la producción total |
Las larvas del barrenador o cucat se introducen en el interior del tallo de la planta, interrumpiendo el flujo de nutrientes y provocando el secado prematuro de la espiga (fenómeno conocido como «espiga blanca»), lo que impide el llenado del grano.
Fórmulas de control bajo sospecha
La indignación en el sector apunta directamente a la gestión de Sanidad Vegetal. El método oficial utilizado para el control del insecto se basa en la confusión sexual, mediante la colocación de varillas con feromonas que impiden el apareamiento de las palometas.
«Si no se logra controlar la primera generación entre junio y julio, las siguientes dos puestas resultan prácticamente incontrolables durante el resto de la campaña», advierte José Pascual Fortea, responsable sectorial del arroz de AVA-ASAJA.
Durante la visita a Cullera, los técnicos retiraron muestras de los difusores instalados para someterlos a análisis de laboratorio y determinar el origen del fallo:
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Hipótesis 1 (Fallo del producto): Interrupción o bajada en el ritmo de emisión de la feromona sintética.
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Hipótesis 2 (Fallo de cobertura): Distribución deficiente o densidad inferior a las 10 varillas por hectárea reglamentarias, lo que genera «pasillos libres» para la entrada y puesta de adultos.
Ultimátum a la Administración a las puertas de la cosecha
La organización agraria remarca que la tutela del tratamiento biológico corresponde en última instancia a la Administración autonómica. El arrocero Javier Matoses lamenta la falta de interlocución con el departamento de Sanidad Vegetal a pocos días de iniciar la recolección:
«Muchos arroceros y asociaciones hemos tratado de ponernos en contacto para que investiguen, pero no hay respuesta. Necesitamos una evaluación de daños y un fondo de compensación ya; este es el remate final para el arroz más caro de la historia».
Si la Conselleria no despliega de inmediato a sus peritos, el inicio de la siega a principios de septiembre impedirá auditar las pérdidas reales sobre el terreno, dejando a decenas de explotaciones en una situación de indefensión financiera ante una cosecha marcada por los elevados costes de producción.
















