El centro valenciano es el único hospital público de España que realiza esta técnica y acumula más de 200 trasplantes autólogos de condrocitos en pacientes jóvenes y activos
El Hospital Universitario Doctor Peset de Valencia ha sido designado por la Conselleria de Sanidad como Unidad de Referencia para el Tratamiento mediante Trasplante Autólogo de Condrocitos, una técnica de medicina regenerativa que permite reparar determinadas lesiones del cartílago de la rodilla y el tobillo utilizando células del propio paciente.
La acreditación convierte al Doctor Peset en centro de referencia para toda la Comunitat Valenciana y reconoce una experiencia acumulada durante más de dos décadas por su Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología.
Según Sanidad, se trata además del único hospital público de España que realiza el trasplante autólogo de condrocitos y del centro que acumula mayor experiencia en la aplicación de esta técnica para lesiones del tobillo.
Más de 200 trasplantes realizados
El jefe del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología, el doctor José Luis Rodrigo, explica que el hospital ha realizado ya más de 200 trasplantes autólogos de condrocitos.
Los pacientes tratados son principalmente personas jóvenes y físicamente activas con lesiones condrales u osteocondrales localizadas en la rodilla —especialmente en el cóndilo femoral y la rótula— y en el tobillo.
Aproximadamente la mitad de las intervenciones se han realizado mediante una nueva técnica de cultivo expandido, que, según el especialista, resulta más efectiva.
¿Por qué el cartílago tiene tantas dificultades para regenerarse?
El problema que intenta resolver este tratamiento está relacionado con las propias características del cartílago.
Los condrocitos son las células encargadas de producir y mantener este tejido, que recubre los extremos de las articulaciones y funciona como un amortiguador natural. Su función permite reducir la fricción entre los huesos y soportar los miles de movimientos que realizamos diariamente al caminar, correr o saltar.



Cuando un traumatismo deportivo, una caída, un accidente o determinadas enfermedades destruyen parte del cartílago, también desaparecen muchos de sus condrocitos.
El organismo tiene una capacidad muy limitada para reemplazarlos de manera natural. Como consecuencia, las lesiones pueden persistir y provocar dolor, inflamación y pérdida de movilidad.
Además, si el deterioro continúa puede favorecer la aparición de artrosis precoz en personas jóvenes, hasta el punto de que algunos pacientes pueden terminar necesitando una prótesis.
¿Qué pacientes pueden recibir este tratamiento?
El trasplante autólogo de condrocitos no está indicado para cualquier problema de rodilla o tobillo.
Se utiliza fundamentalmente en pacientes con lesiones localizadas del cartílago, denominadas lesiones condrales, o con daños que afectan tanto al cartílago como al hueso situado inmediatamente debajo, conocidos como lesiones osteocondrales.
Los candidatos suelen ser personas jóvenes o de mediana edad, físicamente activas y sin artrosis avanzada. Los especialistas también deben valorar el tamaño y la localización concreta de la lesión antes de decidir si el procedimiento resulta adecuado.
Así se realiza el trasplante: dos operaciones separadas por tres semanas
Una de las particularidades del tratamiento es que requiere dos fases quirúrgicas.
En una primera intervención, mediante cirugía mínimamente invasiva y ambulatoria, los especialistas extraen pequeñas muestras de cartílago sano de una zona de la articulación que no soporte carga. Se busca así obtener las células sin perjudicar el funcionamiento normal de la articulación.
Las muestras son enviadas posteriormente a un laboratorio especializado.
Allí se aíslan los condrocitos y se mantienen en cultivo durante aproximadamente tres semanas, periodo en el que se multiplican hasta conseguir millones de células.
Cuando el cultivo está preparado comienza la segunda fase.
Millones de células vuelven a la articulación
Los condrocitos obtenidos se colocan sobre una membrana biológica adaptada al tamaño de la lesión. Posteriormente, esta membrana se fija sobre la zona dañada utilizando fibrina.
El objetivo es conseguir que las células implantadas se adhieran correctamente y comiencen progresivamente a producir nuevo tejido cartilaginoso.
Tras esta segunda intervención, el paciente permanece aproximadamente 24 horas hospitalizado.
A partir de ahí comienza un proceso en el que la rehabilitación desempeña un papel fundamental para recuperar progresivamente la funcionalidad de la articulación.
Una ventaja: son las propias células del paciente
El carácter autólogo del procedimiento significa que los condrocitos utilizados pertenecen al propio paciente.
Esta característica permite reducir de forma importante el riesgo de rechazo inmunológico asociado a otros tipos de trasplantes.
El objetivo final, explica el doctor José Luis Rodrigo, es que las células implantadas sean capaces de producir con el paso del tiempo un cartílago lo más parecido posible al original y contribuir a recuperar la función de la rodilla o del tobillo.
Con su designación como unidad de referencia, el Hospital Doctor Peset de Valencia consolida así más de veinte años de experiencia en una técnica dirigida especialmente a preservar las articulaciones de pacientes jóvenes y activos y evitar, cuando sea posible, que determinadas lesiones del cartílago evolucionen hacia problemas articulares más graves.
















