‘Dansants i llauradores’, ‘cavallets’, ‘pelegrines’, procesiones, albaes y música de dolçaina forman parte del patrimonio que la Generalitat quiere preservar
Las danzas que cada septiembre recorren el casco histórico de Peñíscola, la música de ‘dolçaina i tabal’, las procesiones bailadas y otras tradiciones de las fiestas de la Mare de Déu de l’Ermitana podrían quedar protegidas como Bien de Interés Cultural Inmaterial. La Generalitat ha abierto formalmente el expediente para su declaración como BIC.
La medida afecta al conjunto de manifestaciones que acompañan las fiestas patronales celebradas cada 8 y 9 de septiembre y que han ido pasando de unas generaciones a otras en la localidad.
La incoación del expediente ha sido publicada en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana y cuenta con informes favorables de los organismos autonómicos competentes en patrimonio cultural.
Mucho más que una celebración patronal
La propuesta de protección contempla las diferentes expresiones que forman parte de las fiestas de la Mare de Déu de l’Ermitana.
Entre las más características figuran las danzas de ‘dansants i llauradores’, ‘cavallets’ y ‘pelegrines’, además de la dansa-batalla de moros i cristians.
A ellas se unen las procesiones bailadas, les albaes, las loas y los gozos.
También queda incluido el patrimonio musical asociado a las celebraciones, tanto el repertorio interpretado mediante ‘dolçaina i tabal’ como el que corresponde a la banda de música de la localidad.
Una tradición ligada al casco antiguo
El espacio donde se desarrollan las fiestas también resulta fundamental para entender la celebración.
La actividad se concentra principalmente en el casco histórico de Peñíscola, con lugares especialmente vinculados a la tradición como la plaza de Armas, el Santuario de la Mare de Déu de l’Ermitana y la iglesia de Santa María.
Las calles por las que pasan las procesiones y se desarrollan las representaciones completan este escenario festivo.
Según el expediente, estas manifestaciones constituyen una tradición estrechamente ligada a la identidad cultural de Peñíscola y conservada mediante su transmisión de generación en generación.
¿Qué supone la protección de las fiestas?
La apertura del expediente incorpora una serie de medidas de salvaguardia destinadas a evitar la pérdida o alteración de los elementos que caracterizan la celebración.
Se prevé identificar, investigar, estudiar y documentar las distintas manifestaciones, además de conservar testimonios en soportes que permitan preservar este patrimonio.
La resolución contempla igualmente la protección de los valores tradicionales y su transmisión a las futuras generaciones.
Los cambios que excedan el desarrollo habitual de las fiestas tendrán que ser comunicados a la dirección general competente en patrimonio cultural para su valoración y, cuando proceda, autorización.
Ayuntamiento, parroquia y asociaciones participarán en la gestión
La gestión de este patrimonio corresponderá al Ayuntamiento de Peñíscola, la parroquia de Santa María y las asociaciones culturales relacionadas con las danzas y demás manifestaciones incluidas en las fiestas.
El procedimiento abierto por la Generalitat supone el primer paso administrativo hacia la declaración como Bien de Interés Cultural Inmaterial. Por el momento, las Festes de la Mare de Déu de l’Ermitana todavía no cuentan con la declaración definitiva de BIC.
















