Ilde Ruiz Padilla, ha publicado un análisis en redes sociales en el que plantea la posibilidad teórica de manipular resultados electorales mediante el uso fraudulento de datos del censo y de la modalidad de voto por correspondencia.
Ruiz Padilla, que también escribe en Jaén Hoy y fue diputado provincial, diferencia entre el riesgo de alterar el voto de una persona concreta y un supuesto escenario de manipulación a mayor escala.
Según explica, la posibilidad de modificar un voto individual después de que haya sido emitido sería «prácticamente nula».
Su preocupación se centra en otro punto: el conocimiento de determinados datos electorales y la posibilidad de utilizarlos, hipotéticamente, para identificar a personas que habitualmente no participan en las elecciones.
El autor sostiene que el sistema electoral permite conocer los resultados por circunscripciones y mesas y, una vez celebrado el escrutinio, determinar los niveles de participación.
A partir de esos datos plantea la existencia de un escenario hipotético en el que se cruzara información sobre abstención con la operativa del voto por correo.
Una hipótesis basada en elecciones muy ajustadas
Ruiz Padilla denomina a este supuesto «ingeniería electoral».
Su planteamiento consiste en que, si alguien pudiera generar fraudulentamente solicitudes y votos por correo a nombre de personas que habitualmente no votan, no sería necesario alterar un gran número de papeletas para influir en determinados resultados.
Según su hipótesis, bastaría con introducir pequeñas cantidades de votos en determinadas mesas, especialmente en aquellas circunscripciones donde el reparto de escaños se decide por diferencias muy reducidas.
Como ejemplo utiliza la provincia de Jaén, donde señala que existen 869 mesas electorales y alrededor de 504.000 electores.
Tomando como referencia una abstención media del 27%, calcula que habría aproximadamente 144.000 personas que no acudirían a votar.
A partir de ahí plantea un supuesto: diez votos adicionales por mesa representarían unos 8.690 sufragios, una cantidad que, según su análisis, podría resultar relevante en unas elecciones donde el último escaño se decidiera por unos pocos cientos de votos.
El trabajador menciona como referencia resultados electorales anteriores en los que las diferencias entre candidaturas fueron especialmente estrechas y cita también otros territorios en los que el último escaño se decidió por márgenes reducidos.
Su argumento es que, en determinadas circunstancias, una alteración relativamente pequeña podría tener consecuencias sobre el reparto final de escaños, especialmente en circunscripciones con una elevada competitividad electoral.
🚨 VOTO POR CORREO 🧵
Como trabajador de @correos con 25 años de experiencia gestionando voto por correo os explico que hay de cierto y de mito sobre la seguridad del sistema del voto por correo. Por favor lee y retuitea 👇🏻— Ilde Ruiz Padilla (@ilderuizpadilla) October 6, 2026
El propio autor reconoce que no existen pruebas de fraude
Ruiz Padilla insiste, sin embargo, en una distinción fundamental: su análisis no demuestra que las elecciones españolas estén siendo manipuladas.
Tampoco aporta pruebas de que se estén generando solicitudes de voto por correo fraudulentas ni de que se hayan utilizado los procedimientos de Correos para alterar resultados electorales.
El funcionamiento oficial del voto por correo contempla diferentes controles. Para solicitarlo presencialmente, el elector debe identificarse personalmente con documentación oficial.
También puede realizar el trámite por vía telemática utilizando los sistemas de identificación electrónica habilitados.
Una vez realizada la solicitud, Correos entrega las peticiones a la Oficina del Censo Electoral, que es la encargada de enviar al elector la documentación necesaria para votar.
Para las próximas elecciones generales del 29 de noviembre de 2026, el plazo para solicitar el voto por correo comenzó el 6 de octubre y finalizará el 19 de noviembre.
El procedimiento establece además plazos y mecanismos específicos para la recepción y entrega de los votos a las mesas electorales.
El debate en el aire
El debate sobre la seguridad del voto por correo vuelve a cobrar protagonismo precisamente cuando acaba de comenzar el periodo para solicitarlo.
Las RRSS echan humo desde que se anunciara la nueva convocatoria de elecciones y con esta teoría más.
Algunas figuras políticas han pedido públicamente que los ciudadanos opten por votar presencialmente, mientras que verificadores y medios han señalado que no existen pruebas de un fraude electoral masivo asociado al voto por correo.
Ruiz Padilla propone, como medida preventiva, que quienes puedan hacerlo acudan personalmente a votar y que los ciudadanos conozcan el funcionamiento del sistema.
También anima a las personas que habitualmente se abstienen a participar en las elecciones.
Su planteamiento ha generado repercusión en redes sociales, pero debe entenderse por lo que es: una hipótesis sobre una posible vía de fraude, no una demostración de que dicho fraude esté ocurriendo.
Con las elecciones generales del 29 de noviembre ya convocadas y abierto el plazo para solicitar el voto por correo, el debate sobre sus garantías volverá a ocupar un lugar destacado durante las próximas semanas.















