Más allá de su atractivo como destino de verano, la localidad valenciana cuenta con una potente oferta gastronómica que combina arrocerías de referencia, cocina contemporánea y producto fresco del Mediterráneo, con la lonja y la Bienal Mundial del Arroz como símbolos de su identidad culinaria.
A los grandes restaurantes cullerenses como Casa Rocher, Terra o Casa Salvador se le suma la Bienal del Arroz, con la que la ciudad reivindica su condición de capital gastronómica del arroz tras tres jornadas de cocina, producto y cultura, marcadas por la gran respuesta del público y el protagonismo de sus arrocerías locales.
Este año, a pesar de las dificultades meteorológicas, pudieron acudir más de 7.000 personas y se disfrutaron de cerca de 15.000 raciones a lo largo de las tres jornadas

Cullera, octubre de 2026.- Cullera es uno de los grandes referentes de la cultura del arroz en la Comunitat Valenciana y, por tanto, del mundo. Un producto que forma parte de su paisaje, su historia y su identidad, y que ha convertido a la localidad en un destino imprescindible para quienes buscan disfrutar de la gastronomía valenciana. Pero su atractivo gastronómico no solo es protagonista en la temporada estival, la ciudad también cuenta con una escena culinaria consolidada, capaz de combinar la tradición arrocera con nuevas formas de entender la cocina y una estrecha relación con el producto de proximidad.
El arroz es el gran protagonista de una oferta que se disfruta durante todo el año. Restaurantes como Casa Salvador, Casa Rocher, Terra o Mare Nostrum representan distintas maneras de acercarse a la cocina local, desde el respeto por las recetas tradicionales hasta propuestas que exploran nuevas técnicas y miradas culinarias. Arroces secos y melosos, paellas y elaboraciones ligadas al recetario valenciano, como el Arròs en fesols i naps, conviven así con una cocina que mira al territorio y encuentra en el producto local su principal fuente de inspiración.
La identidad culinaria de Cullera nace justo de ese encuentro entre mar y tierra. El arroz, los productos de la lonja del día y el saber hacer de sus profesionales dibujan una propuesta que no se limita a un plato ni a una época del año, sino que expresa una forma de entender el territorio y su cocina. Una gastronomía donde conviven tradición, producto y creatividad, con capacidad para atraer tanto a quienes regresan cada verano como a quienes buscan descubrir una Cullera diferente.
EL MEDITERRÁNEO, DE LA LONJA A LA MESA
A esta cultura arrocera se suma otro de los grandes tesoros gastronómicos de Cullera: el mar. Su puerto pesquero y su lonja mantienen vivo el vínculo entre la ciudad y el Mediterráneo, gracias al trabajo de generaciones de pescadores. La actividad de la lonja, una de las más importantes del arco mediterráneo, conecta las capturas del día con las cocinas de la localidad y permite descubrir la riqueza de una despensa marcada por el entorno marino.
Pescados de roca, gamba roja y productos menos habituales, como los mosquitos de mar, forman parte de esta diversidad gastronómica, en la que la temporada y las capturas marcan el ritmo. Un patrimonio que une el trabajo de los pescadores con el de cocineros y hosteleros y que invita a descubrir el Mediterráneo también a través del paladar.
LA BIENAL MUNDIAL DEL ARROZ, UN ENCUENTRO INTERNACIONAL

Cada dos años, Cullera refuerza su proyección gastronómica internacional con la celebración de la Bienal Mundial del Arroz, una cita que reúne a grandes chefs y profesionales del sector para compartir conocimientos, técnicas y distintas formas de interpretar este producto esencial de la gastronomía valenciana. Este año sólo se pudo disfrutar de tres de las cuatro jornadas por las condiciones climatológicas, pero se pudo ver en directo al equipo de Quique Dacosta (Carolina Álvarez de Flores Raras, Ana Llop de Llisa Negra y Eduardo Idobro de Arros QD Londres), Begoña Rodrigo, Chabe Soler o el italiano Giacomo Murari. A lo largo de estos tres días pasaron por el centro de la ciudad más de 7.000 personas y se consumieron cerca de 15.000 raciones.
La Bienal convierte la ciudad en un punto de encuentro para la cocina del arroz, desde la tradición popular hasta la alta gastronomía, y ofrece un espacio para explorar nuevas posibilidades culinarias, intercambiar experiencias y poner en valor el trabajo de quienes mantienen viva su cultura. La participación de cocineros de distintos territorios y trayectorias amplía la mirada sobre un ingrediente profundamente ligado a Cullera y demuestra su capacidad para inspirar propuestas muy diversas, dentro y fuera de nuestras fronteras.
LOS RESTAURANTES IMPRESCINDIBLES DE CULLERA
Casa Salvador: la tradición arrocera desde 1950
Abierto en 1950, Casa Salvador es uno de los grandes nombres de la tradición arrocera de Cullera. Conocido como la «Catedral del Arroz», ha hecho de la paella valenciana y de los arroces tradicionales su principal seña de identidad. Su privilegiada ubicación junto a la laguna de l’Estany completa una experiencia en la que gastronomía y paisaje van de la mano.

La carta se nutre de los clásicos de la casa: la anguila frita, los huevos con angula, la gamba roja y los arroces. Tienen una variedad con más de 30 diferentes, que van desde los clásicos como la paella valenciana, a banda o negro hasta otras recetas de creación propia. Ese apartado es el que levanta más interés. Por ejemplo, su arroz del reguerot (con pato deshuesado, alcachofas, ajos tiernos y puerros), el arroz Argilés (con sepia, su melsa, verduras y zanahoria), o el de kokotxas de bacalao, alcachofas y plancton. Hoy dirige las cocinas David Zorrilla defendiendo el legado de Salvador Gascón.
Casa Rocher: tres generaciones ligadas al arroz

Desde 1960, Casa Rocher mantiene vivo el recetario tradicional valenciano a través de un proyecto familiar que ha pasado por tres generaciones. Situado en el entorno de los arrozales del Mareny de Sant Llorenç, su propuesta combina una amplia variedad de arroces y fideuàs con pescados, mariscos y platos ligados a la cocina de la zona. Una casa en la que el producto y la tradición siguen ocupando un lugar central. Además de los arroces, en su carta se pueden encontrar platos olvidados como la espardenyà, la anguila al horno o la caldereta de langosta.
Terra: producto local y una mirada contemporánea

Terra representa una forma más actual de interpretar la gastronomía de Cullera. Al frente de su cocina, Kiko Rocher (hijo de Paco Rocher) y Loli Csambal apuestan por una cocina de mercado que parte del producto de proximidad, con especial atención al pescado de la lonja y a los ingredientes de temporada; en su carta destacan los pescados de roca, la anguila y la pelaya (de la familia del lenguado). Su propuesta combina el arraigo a la cocina valenciana con una mirada propia y contemporánea, reconocida también por la Guía Repsol y Michelin.
Las Terrazas del Mare Nostrum: arroz y cocina mediterránea frente al mar

Con vistas al Mediterráneo, Las Terrazas del Mare Nostrum de José Palacios pone el paisaje marino en el centro de la experiencia gastronómica. Su carta reúne arroces secos y melosos, pescados y mariscos, en una propuesta que conecta con la tradición culinaria de Cullera y con la riqueza de los productos que llegan del mar. José es un enamorado de la materia prima y compra el género en la lonja de Cullera y conoce las especies y los caladeros como si de un pescador más se tratara. En su terraza se disfruta, además de los arroces, del mejor marisco de Cullera: gamba (blanca y roja), carabineros (que cada vez salen con más frecuencia en la lonja local) y langostinos de la desembocadura del Xúquer. De esa misma lonja vienen pescados como el San Pedro, los salmonetes o incluso algún que otro atún rojo.
Rincón del Faro, histórico de Cullera
La cocina de Rincón del Faro evoluciona de la mano de Javier Cantos (propietario y sumiller) y Chema Gómez, cocinero. Chema se ha formado en restaurantes de cocina creativa e imprime a la carta un punto atrevido de fusión: Ceviche de lubina, langostino en tempura sweet-chilli, brioche relleno de langosta.En los arroces se mantienenaferrados al recetario clásico: arroz del senyoret, una ortodoxa paella valenciana o un arroz al horno tradicional cocinado en paella.
Ulises Piga, el centenario de la zona
Abrió en 1926. Estaba allí antes de que llegaran los extranjeros y se plantaran las primeras fincas de apartamentos turísticos. Como dice Vicent “desde que aquí sólo venían a bañarse los vecinos de la Ribera”. Vicent Nácher, actual propietario, es devoto del arroz y su secreto está en el caldo. Preparado con productos de la lonja cullerense, a veces pescados de roca, cigalas e incluso, gamba blanca.
















