La Orquestra de València regresa a la Catedral con un programa extraordinario dirigido por Alexander Liebreich que reúne el romanticismo europeo y la creación musical valenciana contemporánea. El concierto, celebrado el 21 de octubre, incluye el estreno absoluto de Katakomben, de David Moliner, una composición encargada para conmemorar el III Año Jubilar del Santo Cáliz, y la monumental Sinfonía n.º 3 «con órgano» de Camille Saint-Saëns, con Pablo Márquez como solista.
Valencia, 22 de octubre de 2026. La Catedral de Valencia ha vuelto a convertirse en un espacio para la gran música sinfónica con un concierto que une patrimonio histórico, tradición religiosa y creación contemporánea. La Orquestra de València ha regresado a la Seu con un programa concebido en torno al Santo Grial y al significado cultural del III Año Jubilar del Santo Cáliz.
La actuación, programada para el miércoles 21 de octubre a las 19:30 horas, reúne tres propuestas musicales de épocas y lenguajes diferentes: el preludio de Tristán e Isolda, de Richard Wagner; el estreno absoluto de Katakomben, del valenciano David Moliner; y la Sinfonía n.º 3 en do menor, op. 78, de Camille Saint-Saëns.
La dirección musical corresponde al maestro alemán Alexander Liebreich, mientras que Pablo Márquez, organista titular de la Catedral de Valencia, participa como solista.
El programa plantea un recorrido musical desde el romanticismo del siglo XIX hasta las nuevas formas de composición del siglo XXI, con la Catedral como elemento central de la experiencia.
Un concierto vinculado al III Año Jubilar del Santo Cáliz
Valencia celebra entre octubre de 2025 y octubre de 2026 el III Año Jubilar del Santo Cáliz, una conmemoración que ha incorporado diferentes actividades religiosas y culturales.
La Catedral conserva la reliquia venerada como el Santo Cáliz, cuya tradición histórica y religiosa constituye uno de los elementos más singulares del patrimonio valenciano.
Dentro de esta programación conmemorativa, el Palau de la Música ha impulsado la creación de una nueva obra sinfónica encargada expresamente al compositor valenciano David Moliner.
La elección de la Catedral como escenario no responde únicamente a su capacidad para acoger un acontecimiento musical.
El edificio aporta un contexto monumental y simbólico directamente relacionado con el argumento que inspira la nueva composición.
‘Katakomben’: el Santo Grial inspira una nueva obra de David Moliner
El principal acontecimiento artístico del programa es el estreno absoluto de Katakomben (Spur des Grals für grosses Orchester), una composición de David Moliner encargada con motivo del III Año Jubilar del Santo Cáliz.
La obra propone una aproximación musical al misterio, el peregrinaje y la revelación asociados a la tradición del Santo Grial.
En lugar de recurrir a una narración convencional, Moliner desarrolla un lenguaje sinfónico contemporáneo que explora las posibilidades expresivas de las distintas secciones de la orquesta.
La composición también incorpora un diálogo con el órgano, instrumento especialmente vinculado al espacio catedralicio.
El tratamiento armónico busca evocar un recorrido espiritual y simbólico en el que se alternan diferentes sensaciones y atmósferas musicales.
La propuesta establece así una relación entre la arquitectura monumental, la resonancia del órgano y las posibilidades de una gran formación sinfónica.
La Catedral como parte de la experiencia musical
Interpretar una obra sinfónica en una catedral supone trasladar la música fuera de las condiciones habituales de una sala de conciertos.
La arquitectura, las dimensiones del edificio y la reverberación pueden influir en la percepción de los sonidos.
En el caso de Katakomben, esta relación resulta especialmente significativa porque la composición ha sido concebida dentro de una conmemoración directamente vinculada al templo.
El órgano introduce además una dimensión sonora particular.
Su capacidad para producir registros de gran intensidad y variedad tímbrica permite establecer contrastes con las distintas familias instrumentales de la orquesta.
La combinación refuerza el carácter monumental del programa.
Wagner abre el concierto con ‘Tristán e Isolda’
El programa incluye el preludio de Tristán e Isolda, una de las composiciones más influyentes de Richard Wagner.
Estrenada como ópera en 1865, esta obra ocupa un lugar fundamental en la evolución del lenguaje musical europeo.
Su tratamiento de la armonía y de la tensión musical abrió caminos que posteriormente explorarían numerosos compositores.
El célebre preludio se caracteriza por un discurso de gran intensidad emocional, construido mediante tensiones armónicas que retrasan continuamente su resolución.
La música transmite una sensación de deseo, espera y transformación que conecta con algunos de los grandes temas del romanticismo.
Su presencia en el concierto permite establecer un contraste entre la expresividad del siglo XIX y la escritura contemporánea de David Moliner.
Saint-Saëns y la monumental Sinfonía n.º 3 ‘con órgano’
La última gran obra del programa es la Sinfonía n.º 3 en do menor, op. 78, de Camille Saint-Saëns.
Conocida popularmente como la Sinfonía con órgano, constituye una de las composiciones más destacadas del repertorio sinfónico francés.
Su estreno tuvo lugar en Londres el 19 de mayo de 1886, con la Philharmonic Society y bajo la dirección del propio compositor.
La obra está dedicada a la memoria de Franz Liszt.
Una de sus principales características es la integración del órgano dentro del conjunto sinfónico, especialmente en los pasajes de mayor monumentalidad.
Saint-Saëns combina melodías amplias, contrastes orquestales y una escritura que concede al órgano un protagonismo excepcional.
La elección de esta sinfonía para interpretarla en la Catedral de Valencia permite aprovechar uno de los instrumentos más representativos del edificio.
Pablo Márquez, el organista de la Catedral
El encargado de interpretar la parte solista de órgano es Pablo Márquez Caraballo, organista titular de la Catedral de Valencia y catedrático de Clavicémbalo del Conservatorio Superior de Música de Castellón.
Su trayectoria combina interpretación, investigación, docencia y composición.
Se ha formado en los conservatorios de Valencia, Toulouse, Ámsterdam y La Haya, especializándose en órgano, clavicémbalo y composición.
También es doctor en Historia por la Universitat de València.
Márquez mantiene una actividad internacional como concertista y colabora habitualmente con la Orquestra de València.
Entre las obras que ha interpretado con esta formación figuran el Concierto para órgano, timbales y cuerdas de Francis Poulenc y la Sinfonía n.º 3 de Saint-Saëns.
Esta última ha sido grabada recientemente bajo la dirección de Alexander Liebreich para el sello Accentus Music.
Además de su actividad individual, desarrolla proyectos musicales junto a la organista japonesa Atsuko Takano y con el conjunto de música antigua Cabanilles Consort.
Alexander Liebreich dirige un programa de tres lenguajes musicales
La dirección del concierto corresponde a Alexander Liebreich, responsable de conducir a la Orquestra de València a través de tres obras con planteamientos muy diferentes.
El preludio de Wagner exige un tratamiento especialmente cuidadoso de la tensión armónica y de la continuidad expresiva.
La obra de David Moliner introduce recursos contemporáneos y una relación específica entre las secciones orquestales y el órgano.
La sinfonía de Saint-Saëns, por su parte, requiere una gran coordinación entre la orquesta y el instrumento solista.
El programa ofrece así una panorámica de diferentes posibilidades del lenguaje sinfónico.
El Palau de la Música apuesta por la creación valenciana
El director gerente del Palau de la Música, Vicente Llimerá, ha destacado la importancia de incorporar una composición nueva a las actividades del III Año Jubilar del Santo Cáliz.
El estreno de Katakomben representa una iniciativa de apoyo a la creación contemporánea valenciana.
La programación permite que una obra escrita expresamente para esta conmemoración comparta escenario con composiciones consolidadas del repertorio internacional.
Esta combinación conecta el patrimonio histórico de Valencia con la actividad de sus músicos actuales.
Música, patrimonio y memoria cultural
La celebración del concierto en la Catedral introduce una dimensión cultural que va más allá de la interpretación musical.
El templo representa uno de los principales espacios históricos de Valencia y está estrechamente vinculado a la tradición del Santo Cáliz.
La presencia de una orquesta sinfónica municipal en este entorno permite establecer nuevas relaciones entre música y patrimonio.
El programa reúne la influencia del romanticismo alemán, la monumentalidad del sinfonismo francés y la creación contemporánea valenciana.
El concierto de la Orquestra de València en la Catedral sitúa el estreno de David Moliner en el centro de una propuesta que combina patrimonio, memoria y creación musical. Wagner y Saint-Saëns completan un programa concebido para poner en diálogo la gran tradición sinfónica europea con el III Año Jubilar del Santo Cáliz.
















