La 680.ª edición termina con una amplia actividad comercial y cultural, una inauguración marcada por el luto oficial y la lluvia durante parte del sábado. El último recuento conocido superaba los 240.000 visitantes antes del cierre.
La Fira de Tots Sants de Cocentaina ha cerrado su edición de 2026 después de tres jornadas oficiales que han convertido las calles de la localidad alicantina en un recinto comercial y cultural al aire libre. La feria, celebrada del 30 de octubre al 1 de noviembre, ha reunido a cientos de expositores y miles de visitantes en una cita que alcanza ya 680 ediciones.
La apertura estuvo marcada por el luto oficial tras el accidente ferroviario de Urda, en Toledo. El sábado, la lluvia condicionó parte de la actividad, mientras que el domingo volvió a registrarse una importante afluencia de público.





El último recuento difundido durante la feria superaba los 240.000 visitantes desde la apertura anticipada del jueves. Esa cifra se comunicó antes de finalizar la jornada del domingo y, por tanto, no debe confundirse con el balance definitivo. À Punt
Una feria que ocupa buena parte del municipio
La Fira de Tots Sants se distingue de otros certámenes comerciales porque sus espacios se distribuyen por numerosas calles y plazas.
Durante la celebración, Cocentaina reúne puestos de artesanía, productos de alimentación, vehículos, maquinaria y diferentes servicios.
Los mercados tradicionales conviven con propuestas contemporáneas, mientras la programación cultural ofrece actividades para familias y visitantes de distintas edades.
La organización había anunciado cerca de 900 expositores y una superficie ferial de aproximadamente 140.000 metros cuadrados.
Estas cifras corresponden a la dimensión prevista del certamen y no constituyen, por sí mismas, un balance de ventas.
Una inauguración diferente por el luto oficial
La ceremonia de apertura del viernes 30 de octubre tuvo un formato más reducido de lo habitual.
El Ayuntamiento decidió prescindir de parte del protocolo institucional en recuerdo de las víctimas del accidente ferroviario de Toledo.
La inauguración comenzó a las 11:00 horas en el Palau Comtal con un minuto de silencio.
Posteriormente, el Grup de Danses de Cocentaina protagonizó la lectura del privilegio histórico que dio origen a la feria.
La agrupación Mal Passet acompañó musicalmente el acto.
No se celebraron la habitual visita institucional por el recinto ni el vino de honor.
La decisión permitió mantener la inauguración de la feria sin desarrollar los actos festivos institucionales previstos inicialmente. Afe
La lluvia condicionó parte de la jornada del sábado
El sábado 31 de octubre, las precipitaciones afectaron al desarrollo de la segunda jornada.
La lluvia comenzó alrededor del mediodía y se prolongó durante parte de la tarde, obligando a los visitantes a recorrer el recinto con paraguas.
A pesar de las condiciones meteorológicas, la feria mantuvo su actividad comercial y cultural.
Los expositores continuaron atendiendo al público y los espacios gastronómicos siguieron formando parte de la oferta del certamen.
La meteorología pudo condicionar los desplazamientos y la permanencia de los visitantes, aunque no se dispone de un balance económico que permita cuantificar su repercusión.
Más de 240.000 visitantes antes del cierre
Uno de los datos relevantes de la edición es el recuento de asistencia difundido durante la jornada del domingo.
Según la organización, más de 240.000 personas habían pasado por la feria desde el inicio de la actividad del jueves.
La cifra refleja una afluencia considerable, pero todavía no incluye necesariamente todas las visitas realizadas durante las últimas horas del certamen.
Por este motivo, no sería correcto presentar los 240.000 visitantes como el balance final.
Tampoco debe confundirse la previsión inicial de medio millón de asistentes con el número efectivamente registrado.
El objetivo económico anunciado
Antes de la celebración, se difundió una previsión de negocio próxima a los 35 millones de euros.
Esa cantidad representaba una expectativa de actividad comercial, no una facturación definitivamente acreditada.
Para conocer el resultado económico será necesario disponer de datos posteriores de la organización y de los sectores participantes.
La diferencia entre previsiones y resultados resulta especialmente importante en una edición condicionada por la meteorología durante parte del sábado.
El comercio local también participa en la feria
La actividad económica no se limita a los expositores instalados en los puestos.
Los establecimientos de restauración, las tiendas, los servicios y los alojamientos también pueden beneficiarse de la llegada de visitantes.
La feria constituye una oportunidad para mostrar productos locales y atraer público procedente de otros municipios.
Sin embargo, todavía no se dispone de cifras consolidadas que permitan determinar cuánto aumentaron las ventas de los establecimientos de Cocentaina durante el fin de semana.
Tradición y tecnología en una misma celebración
La edición de 2026 ha incorporado propuestas relacionadas con la innovación tecnológica.
Entre las novedades presentadas figuraban herramientas digitales y aplicaciones de inteligencia artificial destinadas a mejorar la orientación y la información disponible para los visitantes.
También se exhibieron soluciones vinculadas a la movilidad eficiente.
Estas iniciativas han convivido con los mercados tradicionales, la gastronomía y los oficios artesanos.
La combinación refleja la evolución de una feria que conserva su origen medieval, pero adapta su oferta a los cambios tecnológicos y comerciales.
El cierre de una edición marcada por circunstancias excepcionales
La 680.ª Fira de Tots Sants termina con una inauguración diferente, una jornada afectada por la lluvia y una importante afluencia de público durante el fin de semana.
La feria comercial ha concluido, aunque determinadas actividades complementarias pueden mantener su programación propia durante noviembre.
El resultado definitivo deberá establecerse con los datos de visitantes, ventas y participación que facilite la organización.
Mientras tanto, Cocentaina despide otra edición de una celebración que forma parte de su identidad y de la historia comercial de la Comunitat Valenciana.














