Hemos conservado el topónimo Valencia más de 2.000 mil años, desde su fundación romana, en el 138 a. C., siendo cónsul Décimo Junio Bruto, según relata el historiador Tito Livio, quien le puso el nombre Valentia.
Hasta hace poco, los naturales de la ciudad, políticos incluidos, han respetado su nombre original, su grafía, incluso su fonética, su pronunciación, pues en latín el Valentia suena Valencia, o la evolución lingüística ha llevado a esa pronunciación.
Valencia es una palabra latina y el latín no tiene acentos. Por ello, los romanos nos legaron un nombre sin acentos. A las tierras más hermosas y fértiles que conquistaban y romanizaban las bautizaban con el nombre de Valencia.
Hay varias Valencias en Europa, especialmente en los países ribereños del Mediterráneo. Una de ellas la nuestra, a la que ellos mismos apellidaron Edetanorum, para diferenciarlas de las otras.
Valencia de los Edetanos, de las tribus edetanas, de Edeta, donde está nuestro primer gran poso cultural, en Lliria, la Lengua y Cultura Ibérica, de la que somos deudores los valencianos.
Valentia Edetanorum, fruto de la fuerte romanización cultural que tuvimos, la que sobrevivió a la posterior y también fuerte islamización cultural que tuvimos.
Hace tiempo, unos pelagatos interesados en intentar la catalanización de nuestro territorio se inventaron acentuar Valencia con “è” grave para forzar que aquí se hable el barceloní, para que nos vayamos acostumbrando, con la preciosidad de fonéticas valencianas que tenemos en nuestras comarcas, de las que parece se avergüenzan.
Y los otros, los que estamos en las trincheras de enfrente, hemos caído en la trampa y por reacción, no por acción, hemos acentuado a la contra el topónimo. Craso error, porque así hemos consagrado la ahistórica grafía de Valencia del acento, unos por maldad y otros por ingenuidad.
Valencia no hay que acentuarla. La “e” debe estar limpia y despejada como siempre, ni acentuada a la derecha ni acentuada la izquierda. No toca. Se tiene que estar seguro de que la historia, la verdad, no está en la parte catalanista, que lleva años soltando bulos sin que nadie, tampoco en la Universidad, les diga las verdades del barquero. El último que he leído es uno made in Baydal afirmando que el 60 % de los que vinieron con Jaime I a liberarnos del moro eran catalanes. Y el tío sigue ahí de cronista oficial, mantenido por PP y Vox.
Caso de libro lo del PP de Catalá
Lo del PP en el caso del topónimo es de libro. Confirmación de que es un partido catalanista, o, al menos, nada valencianista, interesado sólo por el poder, los solares y los planes urbanísticos. La alcaldesa María José Catalá también en la misma línea, más acentuada si cabe, empeñada en no querer Megacruceros en Valencia, y así se van a Barcelona, donde hacen caja. La de Torrente encargó a un catalanista académico miembro de la AVL un informe, que debe haber pagado bien, para que apoyara la tesis de la “é” aguda, no de la “è” grave, insultando de esta manera a la Real Academia de Cultura Valenciana, con más de un siglo de valencianía, a la que ha ninguneado en este pleito.
También el PP de la Diputación está menospreciando a la Real Academia de Cultura Valenciana. La Corporación, fundadora de la institución, lleva 8 años sin darle un duro en subvenciones a la RACV, su presidente sigue sin ser recibido en audiencia por el presidente de la Diputación a pesar de que lo ha solicitado varias veces, y sn embargo ya han anunciado que va a darle a la AVL todo el dinero que necesiten para funcionar por el sistema de la subvención, cuando ello es ilegal, al ser la AVL un órgano estatutario y debe ajustarse a los presupuestos ooficiales que se le asigne.
Lo de que el PP es catalanista hace tiempo que está claro, pero Vox va camino de lo mismo por consentirle al PP tanta tropelía contra el valencianismo. El PP nos vendió a los valencianos pactando (Zaplana, Paco Camps, González Pons, Villalonga,…) con Jordi Pujol la AVL montándola de manera que hoy la mayoría de sus miembros son catalanistas. María José Catalá siendo triste y gris Consellera de Cultura no tuvo manifestaciones catalanistas a la puerta de su Conselleria, prque les daba todo lo que querían.
En el PP la frase célebre de sus descamisados políticos es: La vergonya no servix per a res. Y entran a saco, engañando. En campaña electoral agitando la Senyera, y luego olvidándose de tanto contarlos (Rus).