El parlamentario valenciano vuelve a situarse en el centro de la controversia tras sus palabras sobre la exministra fallecida en el accidente de Urda. Meses antes había acusado al futbolista Ferran Torres de acumular 20 viviendas en Valencia, una afirmación que no pudo acreditarse y que fue cuestionada por una investigación periodística.
El diputado de Compromís Alberto Ibáñez, integrado en el grupo parlamentario de Sumar, vuelve a protagonizar una polémica política. Sus declaraciones sobre la gestión de la exministra Fátima Báñez, fallecida en el accidente ferroviario de Urda, han provocado una dura reacción del Partido Popular.
No es la primera vez que las palabras del parlamentario valenciano generan controversia. El pasado mes de julio, Ibáñez acusó al futbolista internacional Ferran Torres de acumular 20 viviendas en Valencia a través de una empresa inmobiliaria, una afirmación que posteriormente quedó cuestionada por la información disponible.
Ambos episodios tienen circunstancias diferentes, pero comparten un elemento: declaraciones contundentes que han acabado provocando un debate sobre su exactitud, su contexto y sus consecuencias.
La acusación contra Ferran Torres: de las propiedades a los 20 pisos
El 21 de julio de 2026, Alberto Ibáñez puso el foco en el patrimonio inmobiliario del futbolista valenciano Ferran Torres.
El diputado aseguró que Eleven Future Invest, una sociedad vinculada al jugador, acumulaba 20 viviendas en Valencia y utilizó el caso para defender medidas contra la especulación inmobiliaria.
Ibáñez citó a la revista Forbes como origen de la información y llegó a incluir la empresa del deportista entre las sociedades que, a su juicio, debían verse afectadas por las restricciones a los denominados fondos buitre.
Sin embargo, la información disponible no acreditaba que el futbolista tuviera esas 20 viviendas.
La distinción era fundamental: una propiedad inmobiliaria puede ser una vivienda, pero también una oficina, un local comercial, un terreno o un edificio destinado a otros usos.
Convertir una referencia genérica a propiedades en una acusación sobre la acumulación de viviendas modificaba sustancialmente el sentido de la información.
Un edificio de oficinas junto a Mestalla
Una investigación publicada por El Español el 22 de julio cuestionó la versión difundida por el diputado.
Según las fuentes del entorno del futbolista consultadas por ese periódico, el principal activo de Eleven Future Invest era un inmueble de uso terciario situado cerca del estadio de Mestalla, compuesto por alrededor de 50 oficinas.
Las mismas fuentes señalaron que Ferran Torres disponía de cuatro viviendas: dos en Valencia, una en Barcelona y otra utilizada como residencia vacacional.
Estos datos procedían del entorno del jugador y no equivalían a una auditoría independiente de todo su patrimonio.
La plataforma de verificación Maldita.es también examinó las afirmaciones. Comprobó que las publicaciones de Forbes disponibles en aquel momento no respaldaban la cifra concreta de 20 viviendas que había utilizado Ibáñez.
La verificadora advirtió, además, de que no había podido determinar de manera independiente el número y la naturaleza de todas las propiedades del futbolista.
Por tanto, el error acreditable no consiste en asegurar que Ferran Torres carece de inversiones inmobiliarias, sino en haber presentado como viviendas una cifra que no estaba suficientemente documentada.
La calificación de «fondo buitre», también cuestionada
La controversia no se limitó al número de inmuebles.
Ibáñez relacionó la sociedad del futbolista con los fondos buitre y con la especulación inmobiliaria.
Sin embargo, que una empresa tenga como actividad la inversión inmobiliaria no demuestra por sí solo que desarrolle prácticas especulativas.
Eleven Future Invest fue constituida en enero de 2023 y figura como sociedad dedicada a la actividad inmobiliaria.
La investigación de El Español describió una actividad patrimonial de inversión a largo plazo y no aportó pruebas de que la sociedad desarrollara las prácticas que el diputado le atribuía.
La polémica terminó convirtiendo al futbolista de Foyos en protagonista involuntario de un debate político sobre el acceso a la vivienda.
Noviembre: la polémica con Fátima Báñez
Más de tres meses después, Alberto Ibáñez vuelve a estar en el centro de la actualidad.
Esta vez, el motivo son sus declaraciones del 3 de noviembre sobre Fátima Báñez, exministra de Empleo y Seguridad Social durante los gobiernos de Mariano Rajoy.
Báñez falleció en el accidente ferroviario ocurrido el 28 de octubre en Urda, Toledo. Su muerte fue confirmada por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales al día siguiente.
La controversia comenzó cuando Alberto Núñez Feijóo pidió a los sindicatos que reconsideraran la huelga general convocada para el 11 de noviembre.
El presidente del PP sostuvo que mantener la movilización después de la tragedia ferroviaria constituiría un grave error, aunque aseguró que no cuestionaba el derecho constitucional de huelga.
Ibáñez respondió con dureza y acusó al dirigente popular de interferir en las decisiones de los representantes de los trabajadores.
Pide respeto a los muertos y recuerda la gestión de la exministra
El momento más controvertido de la intervención llegó cuando el diputado pidió a Feijóo que dejara al margen a las personas fallecidas en el accidente.
Acto seguido, recordó las consecuencias que, a su juicio, habían sufrido las familias trabajadoras durante la gestión del PP y de Fátima Báñez.
La referencia a una exministra fallecida apenas seis días antes provocó una reacción inmediata de los populares.
El PP de Valencia difundió una publicación en la que calificaba al diputado de miserable, ruin y mezquino.
Los populares consideraron especialmente inapropiado que Ibáñez mencionara la gestión de Báñez tan poco tiempo después de su fallecimiento.
La contradicción que señalaron sus críticos resulta evidente: el diputado reclamaba que no se utilizara políticamente a los muertos, pero introducía el nombre de una de las víctimas en su respuesta.
No obstante, también es necesario recoger el contexto completo. Ibáñez estaba respondiendo a la petición de Feijóo de desconvocar una huelga y sus palabras hacían referencia a la política laboral de los gobiernos del PP, no a las circunstancias personales del fallecimiento.
Feijóo también había relacionado la tragedia con la huelga
El enfrentamiento tiene otra circunstancia que no debe omitirse.
Fue Feijóo quien vinculó previamente el accidente ferroviario con su petición de reconsiderar la huelga general.
Para el líder del PP, el momento exigía responsabilidad por parte de los sindicatos.
Para Compromís, la tragedia no debía condicionar el ejercicio de un derecho constitucional ni utilizarse para deslegitimar una convocatoria laboral.
La discusión terminó desplazándose desde el debate sobre la huelga hasta el recuerdo de Fátima Báñez y las acusaciones personales entre representantes políticos.
Dos polémicas, pero no dos errores idénticos
Aunque los episodios de Ferran Torres y Fátima Báñez han provocado críticas contra el mismo diputado, conviene distinguirlos.
En el caso del futbolista, existe un problema de verificación de datos: la afirmación sobre las 20 viviendas no quedó respaldada por las fuentes invocadas y fue cuestionada posteriormente.
En el caso de Báñez, la controversia gira principalmente en torno a la oportunidad, el tono y la coherencia de unas declaraciones políticas.
La crítica a las decisiones de una exministra puede formar parte del debate democrático, incluso después de su fallecimiento. Otra cuestión es si resulta apropiado introducir esa crítica en una discusión pública cuando apenas han transcurrido unos días desde una tragedia.
La importancia de comprobar antes de acusar
Las dos controversias ponen de manifiesto la responsabilidad que acompaña a las declaraciones de los representantes públicos.
En julio, Ibáñez utilizó una cifra sobre el patrimonio inmobiliario de Ferran Torres que no estaba debidamente acreditada para sostener una acusación política.
En noviembre, una respuesta dirigida a Feijóo terminó provocando un enfrentamiento sobre el respeto a una exministra fallecida.
En ambos casos, el debate público se ha visto condicionado por afirmaciones que han generado más controversia que claridad.
La crítica política forma parte de la democracia, pero debe apoyarse en datos contrastados y distinguir entre hechos, acusaciones y opiniones.
En el caso de Alberto Ibáñez, el episodio de Ferran Torres demuestra especialmente la importancia de esa distinción: no es lo mismo tener propiedades inmobiliarias que acumular viviendas, ni invertir en inmuebles equivale necesariamente a especular.
Una diferencia que puede parecer pequeña en una declaración política, pero que cambia por completo el significado de una acusación.
















