VALÉNCIA. Lo vivido tras la Junta de Gobierno Local en el Ayuntamiento de Valéncia traspasa los límites de la mala gestión de crisis para adentrarse de lleno en la irresponsabilidad política. El portavoz municipal y concejal de Bomberos, Juan Carlos Caballero, protagonizó un episodio vergonzoso al pretender despachar la comparecencia habitual ante los medios de comunicación sin hacer la más mínima mención al grave incendio registrado la jornada anterior en el Mercado Central, que obligó al desalojo de emergencia del mayor templo gastronómico de la ciudad.
Tuvo que ser la prensa, mediante preguntas directas e insistentes, la que acorralase al edil para arrancarle las primeras explicaciones oficiales. Una actitud evasiva que evidencia la estrategia de opacidad de un equipo de gobierno más preocupado por amortiguar el impacto mediático que por ofrecer respuestas rigurosas a las decenas de familias afectadas.
De la minimización al caos: hasta un mes de cierre forzoso
Cuando la presión periodística no dejó más salida a Caballero, la versión triunfalista del Consistorio saltó por los aires. El concejal tuvo que admitir que al menos 45 paradas del Mercado Central permanecen completamente a oscuras, sin suministro eléctrico y con su actividad comercial totalmente paralizada.
Lo que en un primer momento Catalá intentó vender como un contratiempo menor resulta ser una crisis de calado: el propio Caballero reconoció que la solución «se alargará días» y que se trabaja para devolver la luz a la mayoría de los puestos «en unos días». Un eufemismo que condena a los vendedores a perder, como mínimo, el resto de esta semana y buena parte de la siguiente.
Sin embargo, las estimaciones reales son todavía más desgarradoras. Las estimaciones técnicas admiten que el restablecimiento de la normalidad operativa en el recinto histórico se prolongará desde los diez días hasta un mes como poco. Una horquilla temporal demoledora para pequeños comerciantes que no pueden permitirse bajar la persiana un solo día.
Bloqueo técnico y negligencia en los plazos
El origen del fuego se localizó en el cuadro eléctrico del cuarto de contadores, situado en el sótano de este edificio de titularidad municipal. A la gravedad del fallo en las infraestructuras públicas se suma la parálisis en la respuesta: la Policía Científica mantiene acordonada la zona para investigar las causas del siniestro, y hasta que no concluya sus atestados, los técnicos no tienen autorización para entrar a reparar los conectores quemados.
Este bloqueo burocrático e inspector implica que los trabajos de reparación no comenzarán, en el mejor de los casos, hasta la próxima semana. Teniendo en cuenta que los expertos consultados por Noticias Ciudadanas señalan que la reconstrucción del cableado y los cuadros calcinados requerirá al menos una semana de obras intensivas, los plazos triunfalistas del equipo de gobierno quedan desmentidos por la cruda realidad del deterioro técnico.

Un concejal desconectado: desconocimiento de la cadena de frío y el peligro sanitario
Si las cifras de tiempos resultan alarmantes, el desconocimiento exhibido sobre el género perdido rozan la negligencia. Caballero intentó baladrizar las pérdidas económicas afirmando con pasmosa ligereza que «unos minutos sin luz pueden haber perjudicado el género en cámaras».
Esta declaración demuestra una ignorancia clamorosa de la realidad operativa del Mercado Central por tres razones sangrantes:
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La mentira de los «minutos» sin luz: Cerca de 20 paradas ya sufrieron un apagón total la noche anterior al incendio principal. Estos comercios acumulan más de 24 horas continuadas sin energía eléctrica en sus congeladores y cámaras frigoríficas. La rotura de la cadena de frío es absoluta e irreversible, echando a perder toneladas de género de alto valor económico que el concejal parece ignorar.
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El impacto silenciado del humo: Caballero obvió deliberadamente que el incendio generó una densa humareda que inundó los pasillos del mercado afectando al género fresco expuesto
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El hachazo de la normativa sanitaria: Por estricta normativa de salud pública, todo el género fresco no envasado (carne, pescado, marisco, frutas y verduras) que haya estado expuesto al humo de combustión industrial debe ser retirado de inmediato del circuito comercial y destruido, al estar potencialmente contaminado con sustancias tóxicas.
La indignación de un colectivo abandonado
Mientras el Ayuntamiento encadena excusas y minimiza el desastre, las pérdidas económicas para los 45 mercaderes afectados escalan hasta cifras astronómicas. Entre la mercancía echada a perder que terminará en la basura y los ingresos no percibidos durante un mes de inactividad, muchas familias afrontan una situación límite.
La gestión de Juan Carlos Caballero, tanto en su rol de portavoz como de concejal responsable de Bomberos, deja en evidencia una falta de empatía alarmante y una preocupante incapacidad para liderar la respuesta ante una emergencia en uno de los principales motores económicos y turísticos de Valéncia. Los comerciantes no solo exigen la aceleración de las obras, sino explicaciones inmediatas y un plan de indemnizaciones urgente para reparar los daños causados por la desidia municipal.
«Trabajando por devolver la luz a la mayoría de paradas»
Así aseguró el concejal caballero que están trabajando con la «gerencia del mercado» para ver cómo devolver el suministro eléctrico a la mayoría de paradas ahora sin luz. Ala pregunta de Noticias Ciudadanas sobre la posibilidad de instalar un generador eléctrico en la calle que les proporcione la luz, el concejal ha asegura desconoce las soluciones técnicas que «ya se estudiarán».
De momento las 45 paradas, lo que representa más de un 15% del mercado municipal y las 45 empresas afectadas con casi un centenar de trabajadores están en la incertidumbre absoluta, porque caballero ha despachado el tema en «ya se verá» no ha querido contestar si se trabaja en ayudas o qué línea para el restablecimiento lo antes posible de la luz se trabaja, tampoco a los plazos para restablecer la actividad comercial. Cuando no se contesta y no se ofrece información, llega la incertidumbre, las dudas y el desasosiego, y parece que la respuesta municipal no será inmediata, lo que puede acabar con la paciencia de cientos de personas… lo que denota por una parte la total falta de empatía con los afectados y por otra que la respuesta no será rápida ni efectiva… paciencia señores, las cosas de palacio van muy despacio…
Todo mientras el portavoz aseguraba que «Catalá» sigue invirtiendo en todos los mercados municipales de Valencia, ocultando el total abandono del principal de ellos, el Mercado Central de Valencia.
















