SUECA – En un emotivo acto que marca el inicio oficial de las celebraciones pascuales, el reconocido periodista y Doctor en Teología, Baltasar Bueno Tárrega, pronunció el pasado 22 de marzo el Pregón de la Semana Santa de Sueca 2026. Su discurso fue un profundo recorrido por la fe, la historia local y la vigencia del mensaje cristiano en un mundo convulso.
El «Cristet»: Seña de identidad suecana

El eje central de la intervención de Bueno fue la figura del Santísimo Cristo del Hospital, conocido cariñosamente por el pueblo como el «Cristet». El pregonero destacó que esta imagen es un símbolo «autóctono y propio», con el detalle único de poseer una corona tallada con juncos del río Júcar en lugar de las tradicionales espinas.
Bueno recordó la «providencial» llegada de la imagen hace más de 600 años. Según la tradición recogida por el cronista Amado Burguera, dos peregrinos entregaron la efigie en el año 1400 a una Sueca empobrecida por las guerras y las riadas, como recompensa por el albergue recibido en el antiguo Hospital-Escuela. Desde entonces, el Cristo ha permanecido «a ras de tierra», en una ermita que es «una casa más del pueblo».
Un mensaje de esperanza frente a la guerra
Con la autoridad de su formación teológica, el pregonero reflexionó sobre el sentido del sacrificio de Jesús. Definió la Semana Santa como una «historia de amor usque ad mortem» (hasta la muerte). En un tono crítico con la actualidad, lamentó que, a pesar de las enseñanzas de amor de Cristo, hoy existan «medio centenar de guerras activas en el mundo».
«Jesús pobre, desnudo, sin nada, gana al mal y a la muerte en la cruz», afirmó Bueno, subrayando que en la concepción cristiana la muerte no es un fracaso, sino el paso a un estado mejor gracias a la Resurrección.
El compromiso con la pobreza
Haciendo referencia a la Exhortación Apostólica Dilexi Te del Papa León XIV, el periodista enfatizó la «pobreza radical» de Jesús. Recordó que la Lloable Confraria del Sant Crucifici no solo atendía el culto, sino que históricamente sostenía al médico y al boticario para cuidar de los enfermos pobres de Sueca.
Bueno instó a los presentes a no ser meros espectadores de las procesiones. Lanzó un reto a la ciudadanía: decidir si acompañarán a la imagen solo un momento o si seguirán su mensaje «con todas las consecuencias», emulando a los humildes marineros que iniciaron la «revolución del cristianismo».
Conclusión poética
El acto finalizó con una sentida plegaria basada en los versos de Miguel de Unamuno. Baltasar Bueno evocó la imagen de un Cristo con los brazos abiertos, una dimensión universal que en Sueca se vive con una fe «plana e histórica». Con este pregón, Sueca se sumerge de lleno en una Semana Santa que combina la tradición de siglos con una llamada urgente a la paz y la solidaridad.
















