BEJÍS / ALTO PALANCIA. — Transcurridas 48 horas desde el violento temporal de agua, viento y granizo que azotó la comarca castellonense del Alto Palancia, la localidad de Bejís intenta recobrar la normalidad entre barro, desprendimientos y considerables perjurios económicos. Las precipitaciones alcanzaron registros extraordinarios de hasta 186,2 litros por metro cuadrado, de los cuales 122,8 l/m² cayeron en una sola hora (acumulando el grueso del volumen en menos de cuatro horas).
La magnitud del episodio meteorológico, acompañado por piedras de granizo del tamaño de una nuez y rachas de viento de más de 101 km/h, ha llevado a la consistorio a mover ficha. La alcaldesa de Bejís, María José Madrid, ha confirmado que tramitará la petición para que el municipio sea declarado zona gravemente afectada por una emergencia de protección civil (zona catastrófica).
Cosechas arrasadas y pérdidas agrícolas masivas
El impacto sobre el sector primario en la comarca es devastador. La violencia del pedrisco descargado durante la tarde del sábado ha provocado la pérdida total de la cosecha de la almendra, uno de los motores agrícolas de la zona. Los agricultores dan por echada a perder la campaña antes del inicio de su recolección debido al azote del granizo, que arrancó la fruta de las ramas y destrozó los árboles.
Inundaciones en viviendas y destrozos en la flota de vehículos
En el casco urbano, la rápida acumulación de hielo y hojas obstruyó los imbornales y desagües municipales, impidiendo el drenaje e inundando el salón de plenos del propio Ayuntamiento. Prácticamente no hay vecino al que no se le haya filtrado agua en el interior de su vivienda o bajo.
A los desperfectos estructurales en viviendas se suma el impacto en los vehículos particulares: la granizada rompió lunas, parabrisas y abolló la carrocería de gran parte del parque automovilístico de la localidad, dejando además numerosos coches averiados e inmovilizados por la entrada de agua en el sistema eléctrico y en los motores.
Infraestructuras y vías rurales colapsadas
El agua acumulada causó importantes arrastres de tierras, derrumbes de muros particulares y la caída de arbolado sobre las vías. La red de caminos rurales y de montaña que conecta las explotaciones agrícolas y los municipios colindantes —como Teresa y Torás, también duramente castigados— ha quedado gravemente afectada. Uno de los puentes de acceso a Bejís quedó totalmente intransitable tras el paso de la riada, mientras que el resto exige circular con extrema precaución.
El Ayuntamiento continúa con la retirada de lodo, achique de agua y reparación de tuberías, mientras los peritos y servicios de emergencia avanzan en el inventario de daños para respaldar la solicitud de ayudas estatales.















