Por Vicente Bellvis | Valencia, julio de 2026
Lo que comenzó como una desesperada llamada de auxilio frente a los escombros del número 20 de la calle de Las Américas ha desembocado en una profunda crisis de confianza entre la vecindad de Benetússer y su administración local. Cerca de una veintena de personas, secundadas por colectivos en defensa de los derechos de los animales, se concentraron a las 19:30 horas frente al inmueble residencial derrumbado para exigir un protocolo inmediato de rastreo. La razón: cinco gatos y una tortuga continuaban atrapados bajo el hormigón.
El siniestro, provocado según los primeros indicios por los trabajos de una excavadora —que fue retirada a la mañana siguiente sin que se pusiera en marcha un operativo de búsqueda para las mascotas—, dejó a varias familias completamente desamparadas. A la pérdida material de sus viviendas se sumaba la angustia de saber a sus animales sepultados.
6 días tras el derrumbe ha aparecido uno de los gatos con vida y sus dueños que han perdido todas sus pertenencias al menos tienen a su mascota querida, que es parte de la familia, pero aún hay 4 felinos y una tortuga bajo los escombros
Un rescate que desmiente la versión oficial
La tensión alcanzó su punto crítico tras las declaraciones de la alcaldesa de Benetússer, quien llegó a negar categóricamente la presencia de fauna doméstica viva en la zona siniestrada, desestimando los testimonios de los propios dueños a quienes se les impedía el paso por motivos de seguridad.
Sin embargo, el giro de los acontecimientos ha llegado ahora con una noticia clave: el rescate con vida de uno de los gatos atrapados.
Este hallazgo no solo confirmó la versión de los afectados, sino que evidenció el fallo en la evaluación inicial de las autoridades. Para las plataformas convocantes, la aparición del felino demuestra que dar por sentada la muerte de las mascotas sin una inspección previa fue una negligencia grave de Eva Sanz
«Los animales durante las tragedias siempre son los grandes olvidados. Para muchas familias que lo han perdido todo, recuperar a su animal es vital. Aún estábamos a tiempo y se ha demostrado que había vida bajo esas ruinas», declaró Diego Nevado, portavoz de la Plataforma Defensa Animal.
La exigencia de responsabilidades y un protocolo de emergencias
Tras confirmarse el hallazgo, las entidades animalistas han endurecido su postura. Acusan al Gobierno local y a las autoridades autonómicas de inactividad, insensibilidad y de dar por sentadas las muertes por pura indiferencia administrativa. Exigen que la alcaldesa pida disculpas públicas por haber calificado implícitamente de «mentirosos» a los propietarios y a los activistas movilizados.

Eva Sanz negó que existieran mascotas vivas bajo los escombros, ahora puede ser responsable de la pérdida de las vidas de esos animales si había alguno con vida como se ha demostrado tras el hallazgo.
¿Habrá que imputar un caso de maltrato animal a la alcaldesa que dio por muertos a estos 6 animales e impidió su rescate?
Asimismo, la indignación trasciende el caso de Benetússer. Desde la Plataforma Defensa Animal denuncian que ni la legislación de protección animal vigente ni los actuales planes de Protección Civil contemplan directrices claras de actuación para animales en estructuras colapsadas, incendios o inundaciones:
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Inexistencia de protocolos: Ausencia de guías técnicas en los servicios de bomberos para rastreo y evacuación de mascotas en derrumbes.
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Bloqueo a los propietarios: Prohibición total de acceso a los vecinos sin ofrecer alternativas de búsqueda profesionalizada.
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Falta de recursos: Falta de coordinación entre ayuntamientos, Generalitat y servicios de emergencia para priorizar la fauna doméstica en situaciones de catástrofe.
Mientras los operarios continúan asegurando la zona, la pregunta que queda en el aire entre los vecinos es amarga: ¿cuántos de los otros animales atrapados podrían haberse salvado si se hubiera actuado desde el primer día? La presión social se mantiene para que los equipos técnicos no inicien el desescombro pesado sin antes realizar una última inspección exhaustiva en busca de los felinos restantes y la tortuga que aún permanecen desaparecidos.
















