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El infractor se dio a la fuga por pleno centro urbano poniendo en grave peligro a los peatones.
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El vehículo había sido profundamente modificado para triplicar la potencia y la velocidad máxima permitida por la ley.
BENIDORM. – Agentes de la Policía Local de Benidorm han interceptado un Vehículo de Movilidad Personal (VMP) que circulaba a la alarmante velocidad de 104 kilómetros por hora tras protagonizar una espectacular fuga de más de dos kilómetros por las calles más céntricas de la localidad de la Marina Baixa.
El suceso, que ha reavivado las alarmas sobre la proliferación de patinetes modificados ilegalmente, comenzó durante un control rutinario de tráfico en el casco urbano. Una patrulla policial avistó al conductor circulando a una velocidad muy superior a la permitida. Al darle el alto, el individuo hizo caso omiso a las señales de los agentes, aceleró de forma brusca e inició una huida temeraria.
Una fuga temeraria por el centro urbano
Durante los más de dos kilómetros de persecución, el conductor del patinete encadenó múltiples infracciones saltándose semáforos en rojo, circulando por aceras y obligando a varios peatones a apartarse para evitar ser atropellados. Finalmente, el despliegue de varias patrullas de la Policía Local permitió cerrar las vías de escape del infractor, logrando su interceptación e inmovilización sin que se registraran heridos.
Al inspeccionar el vehículo, los agentes comprobaron mediante las pruebas de medición que el patinete eléctrico había sido manipulado técnicamente de forma profunda. Con una velocidad registrada de 104 km/h, el infractor superaba en más de un 300% el límite legal establecido por la Dirección General de Tráfico (DGT) para este tipo de vehículos, fijado estrictamente en 25 km/h.
«No estamos ante un simple patinete que corre un poco más; los frenos y el chasis de estos vehículos no están diseñados para soportar esa inercia. Es un peligro público absoluto sobre el asfalto», señalaron fuentes policiales tras la incautación del VMP.
Graves consecuencias penales y administrativas
Los técnicos policiales detallaron que este tipo de velocidades solo se consiguen modificando el software de fábrica e instalando baterías y motores duales de gran voltaje, lo que altera por completo la naturaleza del vehículo.
Al haber perdido las características técnicas de un VMP, el patinete pasa a ser catalogado legalmente como un ciclomotor o motocicleta ligera. Al carecer de matriculación, seguro obligatorio, espejos y la homologación correspondiente, el conductor se enfrenta a una cascada de sanciones administrativas que podrían superar los 1.500 euros.
Sin embargo, el escenario más grave para el infractor se dirimirá en los juzgados. La Policía Local ha instruido diligencias penales y acusa al conductor de un delito contra la seguridad vial por conducción manifiestamente temeraria, tipificado en el Código Penal con penas que pueden oscilar entre los 6 meses y los 2 años de prisión, además de la retirada del permiso de conducir. El patinete modificado ha quedado confiscado y depositado a disposición judicial.
















