Antony, 17 de junio – La esgrima española se encuentra de enhorabuena tras vivir una nueva e histórica jornada internacional. Apenas un día después de que Lucía Martín-Portugués se coronara con la medalla de oro en sable, la gallega María Mariño ha vuelto a desatar la alegría nacional al colgarse la medalla de bronce en la competición continental absoluta de florete femenino. Con este metal, Mariño se convierte de forma oficial en la primera deportista española de la historia en conquistar una medalla individual en esta modalidad dentro de un Campeonato de Europa absoluto.
La delegación española de florete femenino, compuesta también por Teresa Díaz, Ariadna Castro y Ariadna Tucker, inició el día con paso firme. Tras superar con éxito la exigente fase de poules, Mariño, Díaz y Castro consiguieron su pase al decisivo tablón de eliminación directa.
El camino hacia las medallas
La andadura en las fases eliminatorias dejó grandes duelos para el equipo nacional:
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Cuadro de 64: María Mariño demostró una enorme autoridad en su primer asalto directo al arrollar a la eslovaca Cantucci con un rotundo 15-6. Por su parte, Ariadna Castro lograba también el acceso al cuadro de 32 al imponerse a la armenia Malysheva por 15-12. Menos fortuna tuvo Teresa Díaz, quien se despidió de la competición individual al ceder ante la húngara Papp por un marcador de 15-8.
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Cuadro de 32: Las dificultades aumentaron considerablemente en esta ronda. Castro no pudo hacer frente a la húngara Flora Pasztor —vigente bronce continental y plata en los Juegos Europeos— y cayó eliminada. Sin embargo, Mariño firmó una de las grandes gestas del día al derrotar por un ajustado 15-13 a la polaca Julia Walczyk-Klimaszyk, quien llegaba a la cita como la actual campeona de los Juegos Europeos.
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Cuadro de 16: Con una confianza desbordante, la floretista española exhibió de nuevo su mejor nivel sobre la pista al vencer con absoluta claridad a la ucraniana Alina Poloziuk por un contundente 15-4, asegurando su plaza en los cuartos de final.
Un asalto agónico para subir al podio
El destino quiso que Mariño tuviera que jugarse el acceso al podio y la ansiada medalla frente a Flora Pasztor, la tiradora húngara que previamente había apeado de la competición a su compatriota Ariadna Castro.
El combate por los cuartos de final estuvo marcado por una igualdad extrema y una tensión máxima. Ambas atletas batallaron golpe a golpe hasta llegar a un emocionante empate a 14 tocados. En el último y definitivo instante, Mariño tiró de sangre fría para conseguir el tocado decisivo, cerrando el marcador en 15-14 y garantizando un metal histórico para España.
Ya en las semifinales, la gallega se midió a la ucraniana Olga Sopit —quien a la postre terminaría proclamándose campeona de Europa—. Pese a que Mariño terminó cediendo por un resultado de 15-8, su nombre ya estaba inscrito con letras de oro en los libros de la esgrima nacional gracias a una medalla de bronce que abre un camino inédito para el florete femenino español.
Sobre la Real Federación Española de Esgrima (RFEE)
Fundada en 1924, es el organismo rector de este deporte en el país (considerado el primer deporte olímpico de origen español). En la actualidad, la RFEE cuenta con más de 300 clubes y supera los 7.000 aficionados en todo el territorio nacional.


















