La Comisión Europea ha impuesto una multa de 890 millones de euros a Google por vulnerar la Ley de Mercados Digitales (DMA, por sus siglas en inglés). Bruselas considera que la compañía estadounidense favoreció de forma indebida sus propios servicios en los resultados de búsqueda y limitó la capacidad de los desarrolladores de aplicaciones para dirigir a los usuarios hacia canales de compra alternativos.
La sanción se enmarca en la aplicación de la normativa europea destinada a garantizar una competencia más justa en los mercados digitales.
Dos infracciones detectadas
La Comisión Europea ha dividido la sanción en dos expedientes diferentes:
- 460 millones de euros por dar un trato preferente a sus propios servicios en el buscador frente a los de empresas competidoras.
- 430 millones de euros por impedir o dificultar que los desarrolladores informaran a los usuarios sobre opciones de compra o descarga alternativas fuera de Google Play, donde en muchos casos los precios pueden ser más bajos.
Bruselas considera que ambas prácticas incumplen las obligaciones impuestas a las grandes plataformas digitales por la legislación europea.
Teresa Ribera defiende la competencia
La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea responsable de Competencia, Teresa Ribera, aseguró que el éxito de un producto debe depender de su calidad y no de la posición dominante de la empresa que controla el buscador.
Asimismo, defendió que los consumidores europeos deben poder acceder a toda la información disponible sobre ofertas y canales de compra, incluso cuando ello no genere ingresos para el propietario de la tienda de aplicaciones.
Bruselas exige cambios inmediatos
Por su parte, la vicepresidenta de la Comisión encargada de Soberanía Tecnológica, Henna Virkkunen, afirmó que la investigación ha constatado que Google perjudicó a empresas que ofrecen servicios similares al otorgar una mayor visibilidad a sus propias plataformas en los resultados de búsqueda.
También sostuvo que la compañía restringió la posibilidad de que los desarrolladores ofrecieran a los usuarios alternativas de compra más económicas fuera de Google Play.
La Comisión ha advertido de que la empresa deberá poner fin a estas prácticas y evitar que vuelvan a repetirse.
Seis semanas para adaptarse
Google dispone ahora de un plazo de seis semanas para modificar su funcionamiento y ajustarse a las exigencias de la Ley de Mercados Digitales.
En caso de incumplimiento, la compañía podría enfrentarse a nuevas sanciones económicas periódicas que podrían alcanzar hasta el 5 % de su facturación mundial diaria, según prevé la normativa comunitaria.
Con esta decisión, la Comisión Europea reafirma su intención de aplicar con firmeza la legislación digital para garantizar una competencia efectiva y proteger tanto a las empresas como a los consumidores dentro del mercado único europeo.
















