La Junta de Gobierno Local aprueba la remodelación del tramo entre los puentes del Regne y de Montolivet por 477.000 euros, mientras el vecindario denuncia que ya existe otra vía ciclista en paralelo a escasos metros.
VALÉNCIA. Viernes, 26 de junio de 2026 / Redacción
La Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Valéncia ha aprobado este viernes el proyecto de modificación para reubicar en la calzada el carril bici del Paseo de la Alameda (Passeig de l’Albereda), concretamente en el tramo comprendido entre el puente del Regne y el puente de Montolivet, en el barrio de Penya-Roja (distrito de Camins al Grau). Sin embargo, la medida ha encendido los ánimos de los residentes de la zona, quienes denuncian que la decisión se ha tomado de manera unilateral y sin haber sido consultados.
Un proyecto municipal para «ganar espacio peatonal» y sin consultar a los vecinos
La iniciativa, enmarcada en el Plan Director de la Bicicleta de Valéncia, cuenta con un presupuesto de 476.778,34 euros (IVA incluido) y un plazo de ejecución de tres meses una vez arranquen las obras. El objetivo del Servicio de Movilidad es trasladar a la calzada el actual itinerario ciclista de 450 metros, que ahora discurre por la acera sur, alegando que presenta «defectos en su trazado».
El nuevo diseño proyecta un carril bidireccional de 2,50 metros de anchura segregado por la calzada. Según el Consistorio, esto permitirá recuperar la acera para el uso exclusivo de los viandantes, reduciendo los conflictos entre peatones y ciclistas. Para proteger el nuevo vial, el estacionamiento de vehículos en este tramo pasará de ser en batería a configurarse en cordón, quedando el carril bici blindado entre la acera y la línea de coches. Además, el proyecto contempla mejoras de accesibilidad, reubicación de mobiliario urbano y la reparación del pavimento deteriorado.
Este paso de los vehículos de estacionar de batería a cordón hará desaparecer más de 50 plazas de aparcamiento
La indignación vecinal: «No hay ningún problema que solucionar»
La respuesta vecinal no se ha hecho esperar. Los residentes del barrio de PenyaRoja no entienden la necesidad de invertir casi medio millón de euros en una infraestructura que consideran «redundante». Los afectados argumentan que no existe ningún problema real de convivencia que solucionar en esa acera, sobre todo porque justo en paralelo, bajo el cauce del río y a apenas 20 metros de distancia, ya circula otro carril bici plenamente funcional y utilizado de forma mayoritaria por los ciclistas.
«Es un gasto innecesario. Los ciclistas que quieren ir rápido o hacer rutas largas ya utilizan el carril de abajo, en el río. Modificar la Alameda para esto es buscar un problema donde no lo hay», lamentan desde el vecindario.
El verdadero problema que van a agravar: el aparcamiento
Para los vecinos, la principal preocupación del barrio es, desde hace años, la falta de plazas de estacionamiento, un problema que esta obra no hace más que agravar de forma drástica.
Al cambiar la configuración del aparcamiento de batería a cordón para proteger el carril bici, se eliminarán cerca de 50 plazas de aparcamiento en una zona ya de por sí saturada. Los residentes recuerdan que se trata de un barrio residencial con una alta densidad de vehículos que necesita desesperadamente mantener y ampliar sus sitios para estacionar, no destruirlos. Critican que el Ayuntamiento priorice una reforma que consideran «artificial» a costa de la calidad de vida y el día a día de quienes viven y aparcan en la zona.
















