Delegados del sindicato se concentran en Valencia para denunciar el bloqueo de los acuerdos y el deterioro de la salud laboral en una empresa dedicada, paradójicamente, a la prevención de riesgos
Las tensiones laborales en el sector de la prevención de riesgos de la salud han estallado en la capital del Turia. Delegados y delegadas del sindicato Comisiones Obreras (CCOO) se concentraron ayer, 17 de junio, ante la sede de Vitaly Health Services en la calle Serrería de Valencia. La protesta, marcada por consignas y pancartas reivindicativas, tuvo como objetivo denunciar públicamente el «bloqueo sistemático» de las negociaciones por parte de la dirección de la empresa y la alarmante pérdida de derechos de los trabajadores.
La movilización en Valencia no es un hecho aislado, sino que forma parte de un calendario estatal de protestas que ya ha recorrido las principales sedes de la compañía en Pamplona, Guipúzcoa, Madrid y Barcelona. Desde el sindicato advierten con firmeza que el conflicto no se detendrá aquí: las movilizaciones continuarán incrementándose si la dirección de Vitaly sigue «torpedeando» cualquier vía de diálogo real y efectivo.
Una preocupante paradoja empresarial
El punto central de la denuncia de CCOO radica en la profunda contradicción ética y organizativa en la que incurre la multinacional. Vitaly Health Services es una firma especializada, precisamente, en la venta de servicios de prevención de riesgos laborales y salud laboral a terceras compañías. Sin embargo, las tripas de la organización reflejan una realidad radicalmente opuesta para su propio personal.
“Una empresa que vende prevención no puede bloquear la negociación, precarizar condiciones y aumentar la presión sobre sus plantillas”, señalaron portavoces sindicales durante la concentración.
Al grito de “¡La salud laboral no se vende!”, los representantes de los trabajadores pusieron el foco en el notable deterioro del clima interno. Según explican, la plantilla se encuentra sometida a una fuerte sobrecarga de tareas y a una presión organizativa que se ha vuelto insostenible. Esta situación se ha visto agravada tras los recientes procesos de integración empresarial y la entrada de fondos de inversión en el accionariado, dinámicas que suelen priorizar la optimización financiera a costa del bienestar del capital humano.
Desigualdad interna y riesgos psicosociales
La principal reclamación del sindicato es la apertura inmediata de una mesa de negociación real para alcanzar un acuerdo de armonización de las condiciones laborales. En la actualidad, en el seno de Vitaly conviven profesionales procedentes de distintas empresas absorbidas en el pasado. Esto provoca que personas que realizan las mismas funciones tengan salarios y derechos dispares, lo que genera agravios comparativos, conflictos internos y un ambiente enrarecido.
Para solucionar esta brecha, CCOO exige que el nuevo marco regulador incluya de forma urgente:
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Cargas de trabajo asumibles mediante un rediseño de las agendas.
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Medidas reales de contención frente a los riesgos psicosociales, provocados por el estrés y la falta de personal.
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Respeto absoluto a la representación legal de los trabajadores en la toma de decisiones que afecten a la organización.
El sindicato concluye que Vitaly no puede seguir explotando su imagen comercial de cara a sus empresas clientes como un referente de salud laboral, mientras descuida y precariza la salud de las personas que hacen posible la prestación de dicho servicio cada día. De no haber movimientos por parte de la directiva, el otoño laboral se prevé conflictivo para la firma.
















