El Pabellón Fuente de San Luis fue anoche testigo de la gala de cierre de los Gay Games XII Valéncia 2026. Considerada la mayor cita deportiva y cultural del mundo de la diversidad , el evento ha culminado una semana histórica tras reunir a más de 10.200 participantes de 81 nacionalidades diferentes.
Con la clausura de esta duodécima edición, la capital del Turia se despide formalmente del evento cediendo el relevo oficial a Perth, la ciudad australiana que asumirá la organización de la próxima edición en el año 2030.
Un desfile de orgullo, comunidad y relevo institucional pero en escondidos en el armario
La velada comenzó con el tradicional desfile oficial. La pista de La Fonteta se llenó de color con el paso de las delegaciones participantes, acompañadas por las personas becadas mediante el programa de scholarships, el cuerpo de voluntariado y la delegación de Perth 2030, encargada de cerrar la comitiva.
Tras los discursos institucionales a cargo de la Federación de Gay Games y el Comité Organizador del Gay Games Valencia 2026, el coro de los Gay Games Valéncia ofreció, asimismo, una última y emotiva actuación.
Música y traspaso a Perth
Uno de los momentos cumbres del protocolo llegó con el traslado de la bandera de la Federación de Gay Games. La enseña entró al pabellón portada por una representación local, uniendo de forma simbólica la herencia cultural valenciana con los valores de inclusión de los juegos. Acto seguido, la comitiva de Valéncia entregó de manera oficial el testigo a la delegación de Perth 2030, que aprovechó la ocasión para exponer ante el público su futuro proyecto de sede.
La música y la cultura compartida vertebraron el resto de la velada, que estuvo conducida por She-La Fletcher. La gala contó con las actuaciones en directo de Nebulossa, Rebeca y Mia Collado, a las que se sumaron las sesiones de los DJs Alicia DC y Suri. Dos hitos sonoros marcaron la noche: la interpretación del icónico «Imagine» por parte de los coros del programa de becas y un multitudinario canto colectivo de «A Quién Le Importa», la canción de Alaska y Dinarama convertida oficialmente en el gran himno de la diversidad del evento.
Como broche de oro final, el cielo valenciano se iluminó desde la Plaza de la Afición del Valencia Basket con un espectáculo pirotécnico a cargo de la Pirotecnia Vulcano.
Le peor dela noche fue el agobiante calor, y de nuevo se reprodujeron los errores de la Ceremonia de Inicio, caos absoluto y desorganización, además a pesar del fuerte calor solamente dos barras nutrían a los participantes de refrescos y cerveza, con lo que ante más de 5.000 asistentes, las colas llegaban a suponer una media de espera de 30 minutos.
Invisibilidad absoluta en la Ciudad de los Gay Games
Los Gay Games Valencia 2026 han estado marcados por la invisibilidad absoluta y dos polos diamentralmente opuestos, las ceremonias intimas y en espacios cerrados, como ocultando los Gay Games a la ciudadanía y ni una sóla bandera LGTBIQ+ en el espacio público. Incluso en la sede oficial El Centro Cultural y Deportivo de La Pechina costaba encontrar banderas arcoiris. Era como celebrar la libertad de puertas para adentro.
En lo deportivo, esta ciudad está de sobra preparada para albergar grandes eventos, eso sí, el fuerte calor ha marcado todas las jornadas, pero en cuanto a la visibilidad se ha quedado dentro del armario, una oportunidad perdida de normalizarlo que para muchos es completamente normal, la libertad sexual, una oportunidad perdida para desterrar la homofobia y los fantasmas como la discriminación.
Si tenemos que dar una nota a los Gay Games Valencia 2026 sería un cinco muy pelado, porque la organización ha sido berlanguiana, algo perfectamente desorganizado. Este año desde la Fiesta del orgullo hasta los Gay Games podríamos decir que se han celebrado dentro del armario, no es preciso montar saraos de plataformas y brillos, sino normalizar y sacar a la calle lo que es normal, que una familia puede ser compuesta de dos papas, dos mamás, un papá y una mamá o familias monoparentales, eso sí, todas normales y con los mismos derechos, independientemente de su orientación sexual, Viva la Libertad, porque Valencia, tierra de flores y libertad se ha quedado este año muy muy corta en ello.





















