La liturgia de clausura reunió a autoridades políticas, entidades locales y destacadas figuras de la sociedad civil
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La liturgia de clausura, presidida por el Arzobispo de Valencia, congregó a representantes del Gobierno autonómico, entidades locales y destacadas figuras de la sociedad civil.
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El fin del periodo jubilar, que se concede a la capital del Turia con carácter perpetuo cada cinco años, estuvo marcado también por el reclamo ciudadano ante los retrasos del Centro de Interpretación de la Casa del Relojero.
VALENCIA. — La Catedral Metropolitana de Valencia ha sido escenario este jueves de un hito litúrgico e histórico de máxima relevancia para la Archidiócesis y para la feligresía de la ciudad: la Misa de Cierre del III Año Jubilar del Santo Cáliz. La nave central de la Seu volvió a registrar un lleno absoluto, reuniendo a miles de fieles, devotos y visitantes que no quisieron perderse la culminación de doce meses dedicados a la veneración de la sagrada reliquia.
La jornada comenzó con uno de los momentos más solemnes y esperados de la celebración. La reliquia del Santo Cáliz —la copa de ágata que la tradición y diversos estudios científicos e históricos señalan como la copa utilizada por Jesucristo durante la Última Cena— fue trasladada en procesión desde su capilla habitual hasta el Altar Mayor de la Catedral. Allí, presidiendo la mesa eucarística, el relicario lució ante la atenta y devota mirada de la asamblea congregada.
La liturgia fue oficiada por el Arzobispo de Valencia, quien en su homilía destacó el profundo calado espiritual de esta gracia concedida por la Santa Sede. Cabe recordar que la Sede Apostólica otorgó a la ciudad de Valencia la prerrogativa de celebrar un Año Jubilar en honor al Santo Cáliz a perpetuidad, fijando su periodicidad cada cinco años. Este privilegio sitúa a la capital valenciana en un selecto grupo de ciudades eclesiales de peregrinación jubilar continua, reconociendo la trascendencia de la urbe como depositaria y morada del Santo Grial.
El Año Jubilar del Santo Cáliz se celebra cada 5 años (periodicidad quinquenal) a perpetuidad, lo que convierte a Valencia en una de las Ciudades Santas del Mundo Cristiano.
Esta prerrogativa concedida por la Santa Sede en 2014 determina que cada lustro se abra un periodo jubilar que abarca desde el último jueves de octubre del año correspondiente hasta el último jueves de octubre del año siguiente.
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I Año Jubilar: 2015 – 2016
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II Año Jubilar: 2020 – 2021
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III Año Jubilar: 2025 – 2026
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IV Año Jubilar: Próxima cita en 2030
Amplia representación institucional y de la sociedad civil
El acto contó con un sobresaliente respaldo institucional y social. En representación del Consell de la Generalitat Valenciana asistieron los consellers de Emergencias y Justicia, acompañados por diversas autoridades del ámbito municipal y del Diputado provincial de Cultura Francisco Teruel de la Diputació de Valéncia.
Junto a la representación política, la ceremonia acogió a miembros de la Cofradía del Santo Cáliz, custodiadores centenarios del culto al sagrado vaso, así como a destacadas personalidades de la sociedad civil y cultural valenciana. Entre los asistentes se pudo ver al Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Valencia, además del presidente y la Regina de la centenaria entidad cultural Lo Rat Penat, visibilizando la estrecha vinculación entre la reliquia y el tejido asociativo y cultural de la región. También José S. Tárrega, el Director General de Participación Ciudadana de la Generalitat Valenciana
«Esta Misa de Cierre no solo culmina un programa de cultos, sino que reafirma la vocación de Valencia como faro de fe y centro de peregrinación internacional en torno a la memoria de la Última Cena.»
Un colofón a intensos días de devoción y música
La celebración eucarística celebrada en el Seo metropolitano ha supuesto el broche de oro a una intensa agenda de actos religiosos programados para este tramo final del Año Jubilar. Entre ellos destacó la gran convocatoria del pasado sábado por la tarde, en la que más de 3.000 personas se dieron cita en la emblemática Plaza de la Virgen para participar en los actos solemnes al aire libre. Asimismo, el programa festivo e itinerario espiritual contó con un multitudinario concierto de música religiosa a cargo de la agrupación Hakuna, que congregó a una nutrida asistencia de jóvenes devotos.
La asignatura pendiente: el Centro de Interpretación
Pese al indudable éxito de participación y la solemnidad con la que se han desarrollado los cultos, la clausura de este III Año Jubilar deja tras de sí una asignatura pendiente en el ámbito patrimonial y turístico de la ciudad. A lo largo de todo este año de gracia, Valencia no ha podido contar con la apertura del proyectado Centro de Interpretación del Grial, concebido para ubicarse en el histórico inmueble de la Casa del Relojero, junto al Miguelete.
El retraso en las obras y en la adecuación de este espacio museístico ha impedido ofrecer a los miles de peregrinos y visitantes un punto de recepción y divulgación a la altura de la relevancia del Santo Cáliz. Entre los asistentes y diversos colectivos patrimoniales se ha extendido la llamada de atención a las autoridades municipales para que agilicen los trabajos y pongan la dedicación necesaria para que el centro de interpretación sea una realidad plenamente operativa de cara a la próxima cita jubilar.
Con la reserva del Santo Cáliz de nuevo en su capilla, Valencia despide así su III Año Jubilar, renovando su compromiso con la custodia de una de las reliquias más veneradas del cristianismo y emplazando a feligreses y visitantes a la siguiente cita jubilar dentro de cuatro años.
Mientras seguirá aguardando en su Capilla del Santo Cáliz en la rebautizada como Catedral del Grial, Catedral Metropolitana de Valéncia.

























