El encarecimiento del diésel está provocando un aumento del uso ilegal de gasóleo agrícola en turismos. La Guardia Civil ha intensificado los controles y recuerda que esta práctica constituye un fraude que puede acarrear multas de hasta 12.000 euros.
La subida del precio de los carburantes en las últimas semanas, impulsada por la inestabilidad internacional y la tensión en Oriente Medio, ha llevado a algunos conductores a buscar alternativas más económicas para llenar el depósito. Una de ellas, sin embargo, es completamente ilegal: utilizar gasóleo agrícola, también conocido como gasóleo B, en vehículos particulares.
Las autoridades han detectado un incremento de este tipo de fraude y han reforzado las inspecciones para localizar a los infractores.
¿Qué es el gasóleo agrícola?
El gasóleo B es un combustible bonificado fiscalmente destinado exclusivamente a determinados usos profesionales, como:
- Maquinaria agrícola.
- Tractores y cosechadoras.
- Embarcaciones autorizadas.
- Motores fijos e instalaciones industriales.
Su precio es inferior al del diésel convencional porque soporta una menor carga impositiva.
Para evitar su uso fraudulento incorpora un colorante rojo y marcadores químicos que permiten identificarlo fácilmente mediante análisis.
Cómo detecta el fraude la Guardia Civil
La Guardia Civil ha intensificado los controles sobre vehículos sospechosos.
Durante las inspecciones, los agentes pueden extraer una muestra del combustible del depósito. Posteriormente, esta se analiza en laboratorio para comprobar si contiene los marcadores propios del gasóleo agrícola.
Si se confirma el uso indebido, se inicia el correspondiente expediente sancionador.
Multas de hasta 12.000 euros
El uso de gasóleo bonificado fuera de los supuestos autorizados constituye un fraude contra la Hacienda Pública.
Las sanciones pueden variar según el tipo de vehículo:
- Hasta 600 euros en turismos.
- Hasta 1.200 euros en vehículos de mayor tamaño.
- Hasta 12.000 euros en vehículos comerciales o industriales.
Además de la multa económica, el infractor puede enfrentarse a otras consecuencias administrativas derivadas del uso fraudulento de un combustible subvencionado.
El encarecimiento del diésel impulsa estas prácticas
El aumento del precio del combustible ha llevado a algunos conductores a asumir el riesgo de utilizar gasóleo agrícola para reducir el coste de los repostajes.
Sin embargo, las autoridades recuerdan que el ahorro inicial puede convertirse en una sanción muy elevada si el fraude es detectado durante uno de los controles que se están realizando en distintos puntos de España.
Los agentes insisten en que el gasóleo agrícola solo puede utilizarse en los vehículos y maquinaria expresamente autorizados por la normativa vigente y recomiendan no recurrir a este tipo de prácticas para evitar importantes consecuencias económicas.














