El porcentaje se dispara del 24% al 42% en un año, mientras más de la mitad de las familias atendidas carece de una red cercana de apoyo
Las dificultades para acceder a una vivienda independiente están afectando de lleno a familias con niños de corta edad en Valencia. El 42% de las familias que han solicitado una plaza para el curso 2026-2027 en los Centros de Educación Infantil de Casa Caridad vive actualmente en habitaciones de alquiler.
El dato supone un importante incremento respecto al proceso de selección anterior, cuando esta situación afectaba al 24% de las familias. En apenas un año, por tanto, el porcentaje ha aumentado 18 puntos porcentuales.
Los datos proceden del informe elaborado por el equipo de Intervención Social de los Programas Escuela Familia de Casa Caridad a partir de 100 entrevistas realizadas durante el proceso de selección para el próximo curso.
La entidad advierte de que la situación residencial no aparece de forma aislada. La precariedad de la vivienda se combina en numerosos casos con ingresos inestables, dificultades laborales y ausencia de familiares cercanos que puedan ayudar en el cuidado de los menores.
Más de la mitad no tiene familiares cerca que puedan ayudar
Otro de los datos destacados del informe es que el 53% de las familias entrevistadas carece de redes familiares de apoyo próximas, ocho puntos más que en el anterior proceso de selección.
Esta circunstancia afecta especialmente a familias migrantes cuyos familiares permanecen en sus países de origen.
La ausencia de abuelos, hermanos u otros familiares cercanos puede convertirse en un obstáculo importante para conciliar el trabajo con el cuidado de niños pequeños o responder ante cualquier imprevisto.
«Detrás de estos porcentajes hay familias que intentan salir adelante, pero que cada vez encuentran más dificultades para acceder a una vivienda propia», explica la presidenta de Casa Caridad, Elena Sánchez.
Según señala, cuando tampoco existe una red cercana de apoyo, mantener un empleo, organizar los cuidados o afrontar situaciones inesperadas resulta todavía más complicado.
El 78% de las mujeres entrevistadas está desempleada
El estudio de Casa Caridad muestra además una importante brecha laboral entre hombres y mujeres.
Entre las mujeres entrevistadas, el 78% está desempleada y únicamente el 14% dispone de un trabajo con contrato.
La situación cambia considerablemente entre los hombres: el 56% tiene un empleo con contrato, el 24% está desempleado y otro 20% trabaja sin contrato.
La conciliación adquiere todavía mayor importancia teniendo en cuenta que el 30% de los hogares participantes son familias monoparentales.
Para Casa Caridad, esta circunstancia incrementa las necesidades tanto de conciliación como de acompañamiento social.
Familias jóvenes y procedentes de 25 países
El perfil mayoritario corresponde a familias jóvenes en una etapa vital marcada por la crianza de los hijos, la búsqueda de empleo y la necesidad de consolidar su situación económica y residencial.
El 64% de los progenitores tiene entre 18 y 35 años.
En el proceso de selección han participado familias procedentes de 25 países. Los principales países de origen son Colombia, Perú, Marruecos, España, Nigeria y Guinea Ecuatorial.
El informe también refleja que muchas de estas personas cuentan con formación académica. El 27% tiene Bachillerato, el 25% estudios secundarios, el 20% estudios primarios, el 11% Formación Profesional y otro 11% estudios universitarios.
Sin embargo, Casa Caridad señala que la falta de homologación en España de determinadas titulaciones obtenidas en otros países dificulta que algunos progenitores puedan encontrar trabajos relacionados con su formación.
Escuelas infantiles para niños de uno a tres años
Los Centros de Educación Infantil de Casa Caridad atienden a niños y niñas de entre uno y tres años, pero su actividad no se limita al ámbito educativo.
A través del Programa Escuela Familia, los profesionales trabajan también con los progenitores en cuestiones relacionadas con el empleo, la vivienda, la formación, la conciliación, la regularización administrativa, la salud y el acceso a prestaciones y derechos sociales.
La finalidad es intervenir desde los primeros años de vida y abordar las circunstancias familiares que pueden terminar condicionando el bienestar y desarrollo de los menores.
«El trabajo de nuestros centros no se limita al aula», destaca Elena Sánchez, que subraya que la estabilidad del hogar tiene una influencia directa sobre el bienestar de los niños.
















