El verano ha entrado con fuerza en la Comunitat Valenciana, dejando este martes una jornada marcada por temperaturas extremas que han rozado los 40ºC en varios puntos del interior y de las comarcas centrales. Las autoridades piden precaución a la ciudadanía ante este repunte térmico, especialmente en las horas centrales del día, y recuerdan la importancia de mantener una buena hidratación.
A continuación se detallan los valores más altos medidos durante el día de hoy por la Asociación Valenciana de Meteorología (AVAMET):
Contraste en la capital y previsión de una noche sofocante
La situación en la ciudad de Valéncia ha dejado estampas de lo más curiosas. A pie de calle, algunos termómetros urbanos (expuestos a la radiación directa y al asfalto) llegaban a marcar unos asfixiantes 39ºC. Sin embargo, los datos oficiales de AVAMET reflejan una realidad climática muy distinta debido a la influencia de las brisas marinas: la temperatura máxima real en el observatorio de la capital se ha quedado en 34.2ºC.
El verdadero problema llega ahora. Pasadas las 18:00 horas, donde casi todos los termómetros del Cap i Casal superan aún los 30ºC. Todo apunta a que nos enfrentamos a una noche de riguroso calor, con mínimas muy elevadas que dificultarán el descanso en toda la costa. ¡Toca sacar los ventiladores!…
Noche de San Juan, a la playa y el caloret de l’estiu…
Qué hacer para conciliar el sueño con intenso calor
Las temperaturas que rondan los 30ºC a las seis o las siete de la tarde es una auténtica odisea. Así se espera una noche cálida por encima de los 25ºC. Cuando el termómetro no da tregua, el cuerpo lucha por bajar su propia temperatura interna para conciliar el sueño, lo que suele traducirse en vueltas y vueltas en la cama.
Para intentar arañar unas horas de descanso en una noche tan sofocante como la de hoy, aquí tienes unos cuantos consejos prácticos que de verdad funcionan para enfriar el cuerpo y la habitación:
Climatización inteligente (sin arruinarte)
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El truco del ventilador y el hielo: Si no tienes aire acondicionado (o no quieres dejarlo encendido toda la noche), coloca un cuenco metálico lleno de hielos y un puñado de sal gorda justo delante del ventilador. El aire que mueva absorberá el frío del hielo derretido, creando una brisa notablemente más fresca.
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Cierra todo por el día, abre en «corriente» por la noche: A esta hora, si la temperatura exterior empieza a ser un poco más baja que la interior (o si corre algo de brisa), abre ventanas opuestas para crear corriente. Si el aire de fuera sigue siendo un auténtico horno, es mejor mantener las ventanas cerradas y confiar en el movimiento de aire interno hasta que refresque de madrugada.
Preparar el cuerpo antes de acostarse
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Ducha templada, nunca fría: Aunque el cuerpo te pida agua congelada, no lo hagas. El agua fría provoca una vasoconstricción (tus poros se cierran y la sangre se retira hacia el interior), lo que retiene el calor corporal y te hará sudar a los pocos minutos de salir de la ducha. El agua templada ayuda a liberar el calor de forma progresiva.
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Cena ligera y temprana: Las digestiones pesadas aumentan la temperatura metabólica interna (el «horno» de tu cuerpo trabajando). Apuesta por cremas frías, ensaladas o frutas con alto contenido en agua, y evita el alcohol, que deshidrata y eleva la sensación de calor.
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Enfría los puntos clave: Si sientes agobio antes de dormir, aplica paños húmedos o hielo envuelto en un paño en las zonas donde la sangre pasa más cerca de la piel: muñecas, cuello, corvas (detrás de las rodillas) y tobillos. Aliviará la sensación térmica de golpe.
El entorno de la cama
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El «método egipcio»: Consiste en humedecer ligeramente una sábana (puedes usar un pulverizador de agua) o meter las sábanas de arriba en una bolsa de plástico y dejarlas unos 15 minutos en el congelador antes de acostarte. Te dará una tregua de frescor ideal para conciliar el sueño.
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El algodón es tu aliado: Retira cualquier tejido sintético de la cama. Utiliza únicamente sábanas de algodón 100% o lino, que son materiales transpirables que no retienen la humedad del sudor.
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Duerme solo si puedes: El cuerpo humano en reposo es un radiador que emite unos 100 vatios de calor. En noches de alerta meteorológica, compartir colchón duplica el problema.
Un último detalle: Desconecta los aparatos eléctricos que no uses y apaga las luces de la habitación un buen rato antes de irte a dormir. Incluso en modo standby (espera), los cargadores, televisiones y ordenadores generan un calor residual que suma grados a la estancia.
Alimentos que refrescan e hidratan
La regla de oro en plena ola de calor es priorizar alimentos con un porcentaje de agua superior al 85-90%. Esto no solo hidrata, sino que exige muy poca energía para ser digerido, evitando que el metabolismo genere calor extra.
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Sandía y Melón: Son casi 100% agua. Además, la sandía es rica en licopeno y el melón en potasio, un mineral esencial que tendemos a perder a través del sudor y cuya falta provoca los temidos calambres o la sensación de fatiga por calor.
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Pepino: Su contenido en agua ronda el 96%. Contiene una gran cantidad de silicio y vitamina C. Consumido con piel (bien lavada) ayuda a desinflamar y da una tremenda sensación de frescor instantáneo.
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Tomate: El rey de nuestro gazpacho. Su equilibrio entre agua, vitaminas y sales minerales lo convierte en una auténtica «bebida isotónica» natural para recuperar el cuerpo tras un día de calor asfixiante.
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El toque picante (El truco de los países cálidos): Aunque parezca contradictorio, añadir un poco de picante (como pimienta o una pizca de guindilla) estimula los receptores de calor de la boca, aumenta la circulación sanguínea y nos hace sudar. Al evaporarse ese sudor en la piel, la temperatura corporal cae de golpe de forma natural. Por eso en México, la India o el norte de África se toma picante todo el año.
Infusiones para combatir el bochorno
Olvídate de tomarlas heladas. El cuerpo, al recibir algo extremadamente frío, reacciona intentando contrarrestar ese «choque térmico» generando calor interno. Lo ideal es tomarlas del tiempo o sutilmente tibias.
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Menta o Hierbabuena: Es la reina indiscutible del verano. Contiene mentol, un compuesto químico que engaña a los termorreceptores del sistema nervioso, enviando al cerebro la señal biológica de que el cuerpo se está enfriando, incluso si la temperatura exterior es alta.
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Té Verde (Estilo Marroquí): Tomado tibio ayuda a abrir los poros y favorece la sudoración controlada, equilibrando la temperatura corporal con el entorno de manera muy eficiente. Además, aporta antioxidantes que protegen la piel del estrés oxidativo del sol.
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Salvia: Es un antitranspirante natural muy potente. Si eres de las personas que sufren de sudoración excesiva o sofocos nocturnos durante las olas de calor, una infusión de salvia por la tarde ayuda a regular las glándulas sudoríparas sin deshidratar el organismo.
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Hibisco (Agua de Jamaica): Tiene un punto ácido deliciosamente refrescante. Es magnífica para tomar templada o del tiempo porque es sumamente diurética, ligera y ayuda a combatir la retención de líquidos y la pesadez de piernas que suele provocar la bajada de tensión por el calor.
Lo que debes evitar a toda costa: El café en exceso y el alcohol. Ambos compuestos bloquean la hormona antidiurética, lo que obliga al cuerpo a eliminar más agua de la que entra, acelerando el proceso de deshidratación y elevando drásticamente la temperatura interna de forma artificial.
















