La ganadería Germán Vidal escoge los animales uno a uno y busca ejemplares tranquilos, hermanados y preparados para correr juntos
Antes de que los toros aparezcan por las calles de Segorbe hay horas de trabajo, selección y planificación. Los animales salen de la ganadería Germán Vidal, en Cabanes, donde se preparan decenas de reses para cubrir toda una semana de entradas.
La elección se realiza con antelación y responde a un criterio muy concreto: no basta con disponer de toros, sino que tienen que ser animales adecuados para participar juntos en este tipo de festejo.
No vale cualquier toro
Germán Vidal Vallés explica que, para Segorbe, buscan sobre todo animales tranquilos y hermanados.
Que estén hermanados significa que están acostumbrados a permanecer juntos y a desplazarse como grupo, una característica importante para configurar las manadas que participan en las entradas.
La selección se hace actualmente en la propia ganadería y ejemplar por ejemplar.
Antes se elegían al llegar al pueblo
La forma de trabajar ha cambiado con el paso de los años.
Según recuerda Vidal, antiguamente los animales llegaban a Segorbe y era allí donde se escogían los que finalmente participarían.
Ahora la decisión se toma antes del desplazamiento desde Cabanes y cada grupo llega ya preparado.
Los toros se cargan dos o tres horas antes de cada festejo, reduciendo así el tiempo entre el traslado y su participación.
Hay más toros preparados de los que finalmente corren
Cubrir todos los días de las fiestas requiere un número importante de animales.
La ganadería calcula que necesita aproximadamente 42 toros para las entradas de toda la semana, pero no se limita a preparar esa cantidad exacta.
“También dejamos muchos otros preparados por lo que pueda pasar”, explica el ganadero.
En total, la cifra ronda los 60 toros seleccionados para Segorbe, lo que permite disponer de alternativas en caso de que sea necesario realizar algún cambio.
Una historia familiar que comenzó en 1914
La relación de la familia con la ganadería tiene más de cien años.
Germán Vidal Vallés explica que todo comenzó en 1914 con Germán Vidal Amer, tío de su abuelo.
Al no tener familia, la explotación pasó después al abuelo del actual ganadero, Germán Vidal Capdevila, y posteriormente a su padre.
El joven espera continuar en el futuro con una actividad que ya ha pasado por varias generaciones.
Así, detrás de cada entrada de Segorbe no solo existe el momento del festejo, sino también una selección ganadera previa que comienza días antes y a decenas de kilómetros del recorrido.
















