El VIII Informe de Mutua Madrileña y ANAR revela que el 14,1% de los estudiantes detecta casos en su entorno, mientras la violencia digital con manipulación de imagen y voz crece casi 10 puntos en un año.
MADRID | 11 de septiembre de 2026
El acoso escolar en España continúa consolidándose como uno de los mayores desafíos en el ámbito educativo. Según los datos del VIII Informe «La opinión de los/as estudiantes», presentado este viernes por la Fundación Mutua Madrileña y la Fundación ANAR, el 14,1% de los alumnos afirman conocer casos de bullying o ciberbullying en sus aulas, lo que representa un incremento respecto al 12,3% registrado en el curso previo. El estudio, elaborado a partir de las respuestas de 9.127 alumnos de 5º y 6º de Primaria y 1º y 2º de la ESO junto a 412 profesores de toda España, advierte de una preocupante tendencia hacia la cronificación y la irrupción de nuevas herramientas digitales de agresión.
La violencia se cronifica en el tiempo
Uno de los hallazgos más alarmantes del estudio es la persistencia de las conductas violentas. En el acoso presencial (detectado por el 7,9% del alumnado), uno de cada cuatro casos —el 27,6%— se perpetúa durante más de un año. Por su parte, el ciberbullying prolongado más allá de los doce meses ha experimentado un aumento de siete puntos porcentuales, alcanzando al 22,8% de los afectados.
«Esta persistencia en el tiempo del acoso escolar y el ciberbullying nos hace ver que la agresividad y la violencia parecen estar cronificándose en las actitudes de muchos menores, lo cual es tremendamente preocupante», advierte Lorenzo Cooklin, director general de la Fundación Mutua Madrileña. Esta percepción es compartida por el profesorado: el 36,2% de los docentes coincide en que las situaciones abusivas perduran en el tiempo.
La Inteligencia Artificial: un nuevo frente digital
El informe sitúa el empleo ilícito de la Inteligencia Artificial (IA) como una de las amenazas emergentes más graves. El 23,5% de las situaciones de acoso digital registradas durante el último curso recurrió a herramientas de IA para manipular contenidos de la víctima, lo que supone un crecimiento de 9,3 puntos porcentuales en tan solo un año.
Las alumnas sufren con mayor intensidad esta modalidad (el 60,3% de los afectados son mujeres), utilizándose la IA fundamentalmente para la elaboración de vídeos falsos mediante la manipulación de audio o voz (79,5% de los casos) y la alteración de fotografías (57,5%). Ante este escenario, Benjamín Ballesteros, director técnico de la Fundación ANAR, subraya que «es esencial formar adecuadamente a los menores en el uso responsable de la Inteligencia Artificial, ayudándoles a identificar los peligros de incurrir en actividades delictivas».
Motivos, canales y perfiles
El aspecto físico se mantiene como el principal detonante de las agresiones (78,9%), seguido por razones vinculadas al origen, la raza o la religión (54,9%) y los comportamientos personales (50,3%). El 66,7% de los ataques provienen de compañeros del propio grupo de clase. Mientras que el acoso presencial se manifiesta a través de insultos (86,4%) y aislamiento (43,5%), el entorno virtual utiliza de forma mayoritaria canales como WhatsApp (78,4%), TikTok (65,6%) e Instagram (50,4%) para difundir rumores falsos (71%) o publicar agresiones grabadas (59,5%).
Avances en la respuesta del entorno
Pese a la gravedad del diagnóstico, el estudio refleja una mayor concienciación social en los centros. Un 59,2% del alumnado asegura que los compañeros intervienen para frenar o denunciar el maltrato (+7,1 puntos), y el 75,9% percibe una implicación activa por parte del profesorado (+11 puntos).
Ambas fundaciones, que han desarrollado más de 4.900 talleres de prevención beneficiando a 112.000 estudiantes en la última década, insisten en la necesidad de reforzar los modelos educativos familiares y el uso responsable de la tecnología para erradicar una lacra que sigue afectando a miles de menores en toda España.

















