La investigación sobre la gestión de la DANA del 29 de octubre de 2024 sigue dejando nuevos detalles sobre lo ocurrido en las horas clave. El subdirector de Emergencias de la Generalitat Valenciana, Jorge Suárez, ha señalado que el retraso en el envío de la alerta masiva a la población no se debió a falta de información, sino a la necesidad de autorización política.
Su testimonio, ofrecido en el Congreso, vuelve a situar el foco en la toma de decisiones durante una jornada que terminó con 230 víctimas mortales.
La alerta se propuso horas antes, pero no se envió
Según ha explicado Suárez, la posibilidad de activar el sistema ES-Alert se planteó alrededor de las 17:15 horas, cuando ya existían indicios claros de la gravedad de la situación.
Sin embargo, el mensaje no se envió hasta las 20:11 horas, casi tres horas después. Durante ese tiempo, los técnicos permanecieron a la espera de una validación política que no llegó de forma inmediata.
“Hay decisiones que los técnicos no pueden tomar sin autorización”, ha explicado, subrayando que el envío de una alerta masiva entra dentro de ese tipo de medidas.
Un mensaje suavizado antes de enviarse
Otro de los aspectos más relevantes de su declaración es que el contenido del aviso final no coincidía con la propuesta inicial.
En el primer borrador, se incluía una recomendación clara: instar a la población a refugiarse en zonas altas ante el riesgo de inundación. Sin embargo, esa indicación fue eliminada en la versión definitiva que recibieron los ciudadanos.
Según Suárez, esta modificación pudo deberse a que se consideró que el mensaje era “demasiado alarmista”.
El Cecopi y el debate entre técnicos y políticos
Las declaraciones vuelven a poner en el centro del debate el funcionamiento del Cecopi, el órgano de coordinación de emergencias.
El subdirector ha defendido que los técnicos estaban trabajando al máximo nivel, pero ha planteado una cuestión de fondo: si determinadas decisiones deberían depender exclusivamente de criterios técnicos o seguir requiriendo validación política.
Se trata de un debate clave que la tragedia ha reabierto y que podría influir en futuros modelos de gestión de emergencias.
Una jornada marcada por la falta de percepción del riesgo
Suárez también ha reconocido que, en determinados momentos, no existía una conciencia clara de la magnitud real del episodio. Factores como la atención centrada en el posible colapso de la presa de Forata desviaron la atención de otros puntos críticos que acabaron siendo determinantes.
El resultado fue una situación que afectó finalmente a decenas de municipios en cuestión de horas.
Sin respuestas concluyentes sobre si se pudo evitar
Preguntado por si un aviso más temprano habría salvado vidas, el responsable ha evitado una respuesta tajante. Ha señalado que no es posible establecer una relación directa, aunque ha admitido que el análisis posterior obliga a replantear lo ocurrido.
Una pieza clave en la investigación
El testimonio de Jorge Suárez se suma a otros elementos que están siendo analizados tanto en sede judicial como en la comisión parlamentaria.
La clave ahora pasa por determinar si el retraso en la alerta fue consecuencia de un fallo estructural, de una cadena de decisiones ineficiente o de responsabilidades concretas.
Lo que sí parece claro es que aquellas horas siguen siendo determinantes para entender una de las mayores tragedias recientes en la Comunitat Valenciana.
















